domingo, 11 de noviembre de 2007

Algunos domingos

Algunos domingos soleados nos gusta ir a tomar el aperitivo al campo. Metemos en una mochila una lata de aceitunas rellenas, otra de mejillones en escabeche, una bolsa de patatas fritas, dos cervezas, una botella de agua, una bolsa para la basura, y nos vamos. Tenemos desde hace años nuestros sitios preferidos, pero hoy teníamos ganas de descubrir uno nuevo. El método consiste en abandonar las carreteras e introducirse en los caminos, y como de lo que se trataba era de explorar nos hemos dirigido hacia una zona poco conocida en dirección sureste. Tras cuatro o cinco kilómetros de campos de cebada y maíz, granjas de terneros, tramos de un canal y casetas de fin de semana, hemos llegado al fin al pie de unas prometedoras lomas de encina carrasca a las que se accedía a través de una pista de arena batida. En la cima, para nuestra decepción, había dos carteles: uno anunciaba una escombrera a la izquierda y otro una fosa de animales muertos a la derecha. Cuando ya la expedición parecía condenada al fracaso, es decir, a regresar y tomar el vermú en casa, he localizado en lontananza una preciosa chopera de color amarillo que reverberaba al sol del mediodía entre fincas de frutales y pequeños viñedos. El brillo de un coche que pasaba ha revelado la carretera que había más allá, indicándome el punto en el que, un rato después, he torcido para acceder a nuestra nueva y aritmética arboleda.

El suelo estaba cubierto de hojarasca, y seguía cayendo: cada pocos segundos una hoja se desgajaba de su rama y descendía hasta sumarse, con un leve crujido, a todas las demás.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Por unos segundos, mientras casi escuchaba tus palabras, he recordado las mismas sensaciones que me producían las meriendas de "Los cinco"..., con esos alimentos desconocidos que se hacían agua en mi paladar de cría!!! Gracias por lo de entonces y por lo de siempre. SUS

Jesús Miramón dijo...

Un beso, hermanita, os queremos.

José Luis Ríos dijo...

La chopera de Valcarca (dice la fotografía). Otoño. Estos días en los que leo los veranos de otros blogs me doy cuenta del clima tan extremado que tenemos aquí, ya que apenas es posible pasear en verano, y en invierno hace un frío que pela, aunque lo prefiero. Este clima marca, nos marca.Tu hermana leía los libros de "Los cinco", supongo que se refiere a los de Enid Blyton, que junto con "Los siete" y una colección de Excelicer y Ediciones Paulinas, formaron durante cuatro años, por lo menos, mis lecturas disponibles.

Un abrazo, Jesús

Jesús Miramón dijo...

¡Yo también leía las novelistas de Los cinco, ellas me llevaron a otros libros!

Sobre nuestro clima extremo... ¡34 grados señalaba el termómetro de mi coche cuando entraba en Binéfar a las cuatro de la tarde! Es terrible. Y eso que este verano de 2011 comenzó con un mes de julio inusualmente fresco. Hoy querría ir a pasear con Maite por el campo, como venimos haciendo últimamente, pero con estas temperaturas es imposible, algo que me da mucha rabia porque caminar le va de maravilla a mi cuerpo serrano. En fin, pronto llegará el otoño, ese tesoro.

Un abrazo, José Luis.