miércoles, 2 de abril de 2008

Fortuna

Por culpa del último cambio horario todavía es de noche a las siete de la mañana. Resulta desalentador levantarse sin la luz y el ruido de los pájaros. El lunes en Barbastro vi los primeros vencejos del año, sobrevolaban el agua del río Vero bajo el puente del Amparo dibujando garabatos en el aire con sus pequeños cuerpos azulados de alas de guadaña. Tuve la sensación de que habían regresado de África más pronto que otras veces, pero no estoy seguro. Poco a poco resucita la luz de un nuevo miércoles. Pronto todo se pondrá en marcha. Qué fortuna estar aquí, formar parte de ello.