viernes, 29 de agosto de 2008

Presagios

El otro día, antes de llegar a Nantes, de la parte trasera del coche al que estaba a punto de adelantar se desprendió una bicicleta mal amarrada. Todo sucedió en un instante: el artefacto salió volando y cayó sobre el asfalto justo cuando yo giraba hacia la izquierda, eludiéndolo sin querer.

Hoy, viniendo a Zaragoza, me he cruzado con un perro que trotaba en el carril izquierdo de la autovía de Huesca en dirección contraria al tráfico. Era un animal relativamente grande, un Shar Pei de arrugada y hermosa capa negra. Durante unas milésimas de segundo he contemplado con asombro su figura serena trotando hacia su futuro atropello en mi pasado.

La bicicleta que sale despedida, el perro que se cruza conmigo en la carretera sin tocarme... ¿Me persigue una sombra? ¿Son avisos? ¿Significan algo cuando mi voluntad y mi inteligencia son ajenas a su existencia? Vuelo de aves, hígados del sacrificio, piedras sobre la arena, posos de café, líneas en la palma de las manos.

4 comentarios:

koldo dijo...

Significa que tu ángel de la guarda, dulce compañía, tiene mucho trabajo!!!
y que no compres billetes en Spanair, por si acaso. Y ya puestos, tampoco en Iscomar, que hay que ver cómo anda el sector de los transportes.
(Un abrazo de reencuentro)

Jesús Miramón dijo...

Un abrazo, Koldo, caray, han pasado unos años desde la época de la BBS, ¿verdad? Me alegro de saludarte :-)

Luis Rivera dijo...

No se que significa: una vez atropellé a un perro, sin poderlo evitar y di tres vueltas de campana. Me rompí un pie. Por la noche llamé a mi hija de 7 años para explicarle que había tenido un accidente y solamente me preguntó: ¿que le ha pasado al perrito? Tuve que decirle que había muerto. Al cabo de los años mi accidente significaba eso.

Buena suerte, si la corneja entra en el cielo por tu izquierda es bueno, si por la derecha, no hagas lo que ibas a hacer. Los augures romanos lo tenían muy claro.

Jesús Miramón dijo...

Significados, augurios, presagios... Luis, años y años de tranquilo ateísmo para acabar cediendo a la tentación de encontrarle un sentido (no deseado) a una sucesión de casualidades. Jo. Qué cosas.