viernes, 12 de junio de 2009

Lejos de Ispahán

Leo que una mujer italiana que perdió el desdichado vuelo de Brasil al llegar tarde al aeropuerto, salvándose así por puro azar del trágico accidente, pocos días después ha chocado con su coche contra un camión en Austria y ha muerto. No he podido evitar recordar ese cuento.

11 comentarios:

finasir dijo...

He leido y escuhado este poema y deseo compartirlo contigo pq es el reflejo de un tiempo y además encontré hace dos dias un poema precioso escrito por tí y que me enviaste hace tiempo. besos
http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz1.php&wid=650&p=Jaime%20Sabines&t=Espero%20curarme%20de%20ti&o=Jaime%20Sabines

Jesús Miramón dijo...

Hola, Fina, gracias por ese poema, bon dia y un beso.

Milagritos Takamori dijo...

Me acuerdo aún de un vídeo de una mujer que sobrevivió a un choque frontal entre coche A y coche B en una autovía sólo para ser atropellada por un coche C cuando la llevaban en la camilla hacia la ambulancia. Cuando está de Dios, está de Dios, que decía mi abuelica.

Jesús Miramón dijo...

Hola, Milagritos,

la verdad es que estoy muy impresionado por ese accidente aéreo. Ayer leí que cada vez cobra más fuerza la hipótesis de que el avión se partió en pleno vuelo al entrar a demasiada velocidad en una tormenta, probablemente por un fallo técnico de los sensores de velocidad. Leí también que los cuerpos que se han hallado no presentan quemaduras y están desnudos o casi desnudos por la fuerza del viento al caer (en medio de la noche, desde diez mil metros de altura), y los únicos daños son las múltiples fracturas consecuencia del choque contra la superficie del mar. Ninguno de los encontrados hasta ahora murió ahogado, lo que indica que ya llegaban muertos al mar, y esto, de algún modo, sirve de triste consuelo: probablemente las temperaturas extremas y la falta de oxígeno, además de la súbita despresurización, hizo que los viajeros muriesen prácticamente al instante. Pero no me quito de la cabeza la imagen de esos cuerpos diminutos cayendo durante interminables segundos en medio de la tormenta y la oscuridad, el viento deshaciendo su ropa, enfrentados a la realidad.

juan dijo...

Jesús, qué larga y dura caída sufrirían los más fuertes. Debió ser horripilante.

A filla do mar dijo...

Qué horror!

Mejor no pensarlo...

Jesús Miramón dijo...

Hola, Juan,

el hecho de que no se haya encontrado agua en los pulmones de los cuerpos indica que murieron antes de alcanzar el océano. Es mejor pensar que todo sucedió muy rápidamente. Un saludo y bienvenido.

Jesús Miramón dijo...

O mejor, como dices tú, A filla do mar, mejor no pensarlo (sobre todo si dentro de poco alguien muy cercano a nosotros va a viajar en avión).

Bienvenida a mis cinco estaciones.

A filla do mar dijo...

Muchas gracias, Jesús.

Es un placer pasearse por aquí.

Para esa inquietud que, supongo, te rondará estos días, no sé si hay receta.

En mi caso, que me da pavor volar, ante la inminencia de un viaje en avión me tranquiliza pensar en mis excuñados, azafatos ambos y tan contentos.

Un bico.

añil dijo...

Inquietante desenlace.

Jesús Miramón dijo...

Hola, Añil, inquietante y certero, ¿no te parece? Ella, la cazadora, siempre sabrá dónde encontrarnos.