lunes, 3 de agosto de 2009

Brevemente

A las cuatro de la madrugada volvimos a recorrer la carretera desierta. Ella, tras veintidós horas de viaje, se quedó dormida. De vez en cuando yo la contemplaba brevemente en el espejo retrovisor y era feliz.

19 comentarios:

Elvira dijo...

¡Cómo te entiendo! Mi hija está trabajando en Camboya y la echo muchísimo de menos. ¡Tengo unas ganas de verla! :-)

Jesús Miramón dijo...

¡Camboya está muy lejos! Ojalá puedas abrazarla pronto.

Luis Rivera dijo...

Jesús, cuando empezé a leerte esa muchacha que retorna era una niña- fardo en el asiento posterior del coche camino o de vuelta de vacaciones con vosotros y con su hermano.

NáN dijo...

A veces tan seco y a veces tan tierno, como un espejo con aguas que cambia la imagen con un desplazamiento de un milímetro.

P dijo...

La vida es esto. Prestémosle atención a los
detalles. Al calorcito humeante del pis, a sacar la basura, a viajar apretados
en colectivo. Si no disfrutamos eso, ¿qué nos queda?

Anónimo dijo...

!Ah, no! Lo de viajar apretados, no.

Bolo

Ana dijo...

Qué bien, ya la tienes de vuelta. Mi hija vuelve mañana, lleva un mes en la isla (G.Bretaña) Tengo unas ganas de abrazarla y de escuchar cómo duerme en su habitación!!

Elvira dijo...

A viajar apretados yo tampoco me apunto, jaja!

Jesús Miramón dijo...

Luis, es que el tiempo, los años, pasa también en este otro lado, en este mar de los sargazos. Un abrazo (y enhorabuena por tu nuevo blog).

Jesús Miramón dijo...

Hola, NáN, a menudo, por no decir siempre, un milímetro es suficiente.

Jesús Miramón dijo...

Hola, P., los detalles sí (a mí me gustan mucho los detalles), pero los que tú sugieres, en fin, esto... no son mis favoritos. Un saludo y bienvenido a este cuaderno.

:-)

Jesús Miramón dijo...

Yo particularmente odio viajar apretado. De hecho en tales circunstancias me pongo de color verde, mi tensión desciende hasta el límete de la lipotimia y mi mirada se transforma en rayos láser asesinos. Todo un espectáculo, Bolo y Elvira.

Jesús Miramón dijo...

Qué alegría, Ana, que regrese muy bien y muy contenta. Hay que ver lo que viajan los jóvenes ahora, ¿verdad? La idea de que el mundo se extiende ante ellos me conmueve profundamente.

A filla do mar dijo...

Bienvenida!

Jesús Miramón dijo...

¡Muchas gracias, Filla do Mar!

Portorosa dijo...

Me alegro de su regreso. Espero que haya estado muy bien, Jesús.

He pasado un muy buen rato poniéndome al día con tus posts.

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Le fue maravillosamente. Ahora le está costando un poco adaptarse al "tamaño" de nuestra geografía diaria (tengo la impresión de que P. volará muy lejos en cuanto pueda). Un abrazo.

Portorosa dijo...

Ay, se supone que para ser capaz de eso y más los educamos, les ayudamos; para ser personas; y sin embargo, también da pena, ¿verdad?

Es tan bonito saberse necesario...

Jesús Miramón dijo...

Portorosa, ahora que no nos oye nadie te diré un secreto: a mí me da mucha pena, muchísima. A veces veo fotografías de cuando eran pequeños y tengo ganas de llorar. Pero me recompongo y digo con voz tranquila la correspondiente y obvia verdad: «Así es como debe ser» (aunque mi corazón siga sintiendo esa pena tan grande).