jueves, 15 de octubre de 2009

Castañas amargas

Como cada año algunos peatones recogen del suelo las castañas de los árboles que rodean el edificio donde trabajo. Como cada año me abstengo de abrir la ventana para advertirles de que son amargas, que no se pueden comer. ¡Las recogen con tanta ilusión, adultos y niños se llenan los bolsillos de ellas! Por otra parte, ¿cómo sé que este otoño siguen siendo amargas? Yo las probé una sola vez, hace mucho tiempo, y nunca más desde entonces.

4 comentarios:

Gemma dijo...

La verdadera castaña amarga es la de la conciencia...
Un abrazo

La luna dijo...

Las conozco como castañas locas
Las del castaño del Índias ¿verdad?
Las probé una vez, sabían muy mal.
Y creo que desde entonces estoy como el nombre.

Saludos y buen fin de semana

Jesús Miramón dijo...

Ayer compré castañas (dulces), las primeras de la temporada. Las haré directamente sobre la vitrocerámica, quedan muy buenas. A mí, como a tanta gente, las castañas (dulces) sólo me traen buenos recuerdos, memoria de las castañeras del Paseo de la Independencia de Zaragoza en sus casetas, delante del brasero, y el asombro infantil de que pudieran manipularlas con las manos sin quemarse, memoria de los cucuruchos de papel calentando las manos aquellos inviernos anteriores al cambio climático.

Besos y buen fin de semana.

DyH dijo...

lamentablemente serán siempre amargas, pues son una especie no comestible. Yo también las probé...