sábado, 24 de octubre de 2009

Después del ensayo

A la una y media de la madrugada llego a casa hambriento pues no he comido nada desde el mediodía. En la mesa de la cocina han dejado para mí algunos restos: dos trozos de pizza de las que preparé ayer para cenar, un cuarto de tortilla de patatas. Como de pie, sin siquiera cambiarme de ropa. Me sirvo una copa de vino sin dejar de masticar. Qué insano placer saciar el apetito en solitario, ajeno a los modales. En pocos minutos el lobo ha terminado con todo. Se sienta en una silla. Está tan cansado.

11 comentarios:

Ángel Ruiz dijo...

Me gusta que se repitan cosas en tu blog, como estas de 'Después del ensayo': aquí no sale el bar, pero no importa;

Jesús Miramón dijo...

Me alegra que te guste, Ángel, y, bueno, este blog es básicamente un diario, un diario que pretende ser literario pero un diario al fin y al cabo. En el diario de una vida común y ordinaria como la mía suele repetirse casi todo, aunque al pensar esto pienso también en la famosa frase de Heráclito.

estrella dijo...

Me gusta mucho lo del "insano placer". Es como si abrieras la caja de los secretos, como si desvelaras lo que se ve detrás de algunas puertas...

Domingo en la mañana. El cambio de hora hace que el silencio sea el más dulce compañero. Y la taza de café... y el cigarrillo.

Que el día sea propicio a todos los que asoman por acá.

Jesús Miramón dijo...

Sí, que sea propicio, Estrella. Yo ahora mismo acabo de comer, esta vez sin ansia y con los modales pertinentes, un sabroso arroz de pollo con setas acompañado de un vino de La Mancha. ¿Puede pedirse algo mejor?

Hipatia dijo...

A pesar de todo, parece que el lobo quiere sobrevivir. Me ha encantado el texto, esta cargado de imágenes y sugerencias.

Respecto al guión de W. Allen, efectivamente lo escribió en los años setenta, pero ha estado esperando hasta encontrar el protagonista "exacto", Larry David, al cual le va el papel que ni pintado. Este actor tiene una serie con su mismo nombre que me encanta y en ella se muestra, en efecto, como en parte imagino a W. Allen, con todas sus neuras.

Gracias por teletransportarte a la nave.
Un abrazo, Jesús.

Jesús Miramón dijo...

Ah, pero es que la misión principal de un lobo es sobrevivir (y explorar, y cazar, y teletransportarse).

Un beso, Hipatia.

NáN dijo...

No sé de dónde sale la mención a la peli de W. Allen. Me pareció otra pequeña obra maestra. Más de lo mismo, pero con la lucidez de los muchos años. Sin risas, pero con la sonrisa permanente.

Jesús Miramón dijo...

Hace mención al último post de Hipatia en su blog, donde yo escribí un comentario. A mí también me gustó mucho la última película de Woody Allen, «Si la cosa funciona».

Aquí me quedaré... dijo...

Llevo días pensando si es correcto o no hacerte la pregunta...

¿ No se siente algo de tristeza que nadie te espere levantado para darte un besito de bienvenida?

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Pues... no, la verdad es que no. En realidad siento alivio, si he de ser sincero. De vez en cuando necesito estar solo.

Aquí me quedaré... dijo...

Espero que no te haya molestado mi pregunta.
Era una curiosidad.
A mi me pasa lo contrario. Me encanta que me espere con una café calentito o un chupito de ron y si hay una música suave, mejor que mejor.
Un beso