miércoles, 14 de octubre de 2009

Y lo hacemos

Hablamos del futuro, decimos: «Cuando nos jubilemos nos alejaremos del desierto, nos alejaremos de estos veranos que duran seis meses».

Hablamos del futuro y nos imaginamos paseando de la mano a lo largo de playas azotadas por el viento del norte, protegidos por pesadas parkas amarillas.

La arena es oscura, igual que los bosques que se recortan contra el cielo gris. Dices o digo: «Se está haciendo tarde, volvamos a casa», y lo hacemos.

9 comentarios:

NáN dijo...

No anda lejos este texto de la poesía, de la buena poesía.

Tal como lo has escrito, me ha permitido presenciarlo. Eso es el meollo de lo auténtico.

Con el anterior y ahora este, me han dado ganas de mandarte un abrazo.

A filla do mar dijo...

Qué hermoso saber que habrá una mano a la que abrazarse y que nos abrace.

Jesús Miramón dijo...

Un abrazo, NáN.

Jesús Miramón dijo...

Ah, Filla do mar, pero eso nunca se sabe a ciencia cierta. El futuro siempre es una incógnita. Nosotros sólo podemos hablar de deseos.

A filla do mar dijo...

Cierto, Jesús, cierto. Dímelo a mí... ;-)

Pero es fantástico cuando ese deseo está ahí, y además se comparte.

Para mí desear un futuro es comenzar a disfrutarlo.

enric faura dijo...

cuidado en dejar demasiado cosas para el futuro y olvidar el goce del presente. A veces la vida nos aleja del futuro.
Ciertamente desear un futuro es comenzar a disfrutarlo, pero no olvidemos vivir el prensente.

Jesús Miramón dijo...

Por supuesto, Enric, una cosa no quita la otra. El presente es el único territorio verdadero que podemos explorar.

Anónimo dijo...

Pues dijo Don Francisco:


Fue sueño ayer, mañana será tierra.
¡Poco antes nada, y poco después humo!
¡Y destino ambiciones, y presumo
apenas punto al cerco que me cierra!

Breve combate de importuna guerra,
en mi defensa, soy peligro sumo,
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo que me entierra.

Ya no es ayer, mañana no ha llegado;
hoy pasa y es y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.

Azadas son la hora y el momento
que a jornal de mi pena y mi cuidado
cavan en mi vivir mi monumento.

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Bolo

:-)

Jesús Miramón dijo...

Amén