domingo, 4 de abril de 2010

Alto Ampurdán

Días en una masía del alto Ampurdán: lluvia, sol, nubes, el mar liso como una laguna, bosques de árboles derribados por las feroces tormentas del invierno, una agradable comida en el patio con mi amigo y su amiga. Ampurias griega y romana, las calas de Begur, Calella de Palafrugell, las antiguas calles adoquinadas del call de Girona, aquellas por las que yo paseaba en diciembre de mil novecientos ochenta y ocho, recién llegado para ocupar mi plaza. Entonces todo era nuevo para mí.

4 comentarios:

Ofelia dijo...

Con pocas palabras, sumergida en la bella Girona. Me impresionaron los bosques destruidos por la tormenta. Como si un gigante hubiese paseado por allí.
Besos

Elvira dijo...

El Alto Ampurdán es lo que más me gusta de toda Cataluña, bueno, y Aigüestortes.

Me alegra que hayas disfrutado de tu estancia estos días.

Un beso ampurdanés hoy

Jesús Miramón dijo...

Sí, Ofelia, a mí también me impresionaron los árboles tronchados, y tuvimos la oportunidad de ver alguna de las torres de la red eléctrica que las tormentas doblaron como si fuesen de plastilina. Es verdad, como si un gigante, o el hijo travieso de un gigante, hubiese estado haciendo de las suyas. Besos.

Jesús Miramón dijo...

Hola, Elvira, es que es precioso, yo lo llamo la Toscana catalana. Trabajé varios años en Gerona, es un territorio que adoro y al que seguiré regresando siempre. Un beso.