martes, 14 de septiembre de 2010

Explosiones

Espero por su propio bien que esta noche no haya supervivientes de guerra entre los habitantes de este culo del mundo. Lo digo por los fuegos artificiales que cierran las fiestas: podrían despertar en ellos ataques de pánico, episodios de estrés postraumático, reacciones inesperadas. La casa entera vibra con las explosiones. Bebo un sorbo de whisky y me pregunto si realmente es necesario todo esto.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Tus hijos, dentro de nada.

Bolo

Anónimo dijo...

Lo necesitarán, viejo cascacarrabias.

Bolo

Teresa, la de la ventana dijo...

Yo siempre he pensado que ese tipo de fiestas (toros, encierros, borracheras por la calle, atracciones, fuegos artificiales, churros, tómbolas...), tenían sentido años ha, cuando no había ni tele y la vida se reducía a trabajar y dormir. Pero ¿ahora?

Te entiendo muy bien, Jesús.

Jesús Miramón dijo...

¿Yo viejo cascarrabias, Bolo, yo viejo cascarrabias? ¡Sal de mi propiedad, porrero melenudo, si no quieres que meta una bala en tu gordo trasero de hippy!

Jesús Miramón dijo...

Gracias por tu comprensión, Teresa, porque a veces me siento como una especie de bicho raro con estas cosas.

:-)

(Tú no serás también o tampoco un bicho raro, ¿verdad?)

Teresa, la de la ventana dijo...

¿Aún no te habías dado cuenta, Jesús? ¿Después de tanto tiempo? ;-)

Elvira dijo...

Odio los cohetes, petardos, tómbolas, músicas -por llamarlo de alguna manera- de feria a todo volumen, el olor a fritanga de las churrerías y todo lo demás. O sea que yo también soy una vieja cascarrabias como tú. Tendrá todo el encanto que se quiera, pero no es para mí.

Huye el año que viene si puedes. ¿No se puede quedar tu hijo en casa de un pariente o amigo???

Que duermas bien

José Luis Ríos dijo...

Hola, Jesús. No eres el único. Hace tiempo que me parece asistir a simulacros de muchas cosas, entre ellas las llamadas "Fiestas Mayores". Son una caricatura de lo que alguna vez debieron ser. Salvo precisamente los fuegos artificiales, las demás cosas pueden encontrarse casi cualquier día en cualquier sitio. Lo que más me molesta es el ruido, sin duda alguna. Será que me estoy haciendo mayor, probablemente.
Hay otra cosa: nuestros hijos las viven de una manera muy diferente, así que podria ser que estuviéramos equivocados, pero, ¿en todo? No lo creo.

Saludos

Saludos

NáN dijo...

Estáis mayores.

Ángel Ruiz dijo...

En Santiago, cada grupo de cuatro casas celebra fiestas un fin de semana distinto, porque no les valen las de la ciudad, que son varias.
Y se pasan cada fin de semana tirando cohetes para que se entere toda la ciudad. Yo me dedico a insultarles por lo bajo, pero no descarto hacerme con un rifle para ir a donde estén y obligarles a meterse los cohetes por, bueno.
Qué cascarrabias soy, quién me lo iba a decir.

molinos dijo...

A mi me gustan los fuegos artificiales..me enternecen..pero eso sí para verlos desde el jardín de mi casa..con calma.

Look at the bright side...los fuegos marcan el final de las fiestas...tienes un año entero hasta que vuelvan otra vez.

Anónimo dijo...

Make love not war.


Bolo

Jesús Miramón dijo...

¡No estamos mayores, sólo somos viejos cascarrabias, algo que no tiene nada que ver con ser mayor! De hecho yo ya era un viejo cascarrabias a los once o doce años, si no antes.

:-)

NáN dijo...

(que no se enteren tus hijos)

Jesús Miramón dijo...

¿Que no se enteren? ¡Demasiado tarde!