martes, 26 de octubre de 2010

Vigesimosexto día

Atenuar el miedo, expulsar el sufrimiento. La melancolía. Bach. En una ventana de Leipzig se apaga la luz de un candil. La biblioteca ha caído sobre un fondo de silencio. Los instrumentos reposan en sus cuerdas. Un hombre cansado y de vista tenue se dirige a la cama, ha releído, más allá de las páginas, un mundo al que volverá mañana. La nada le ha sido concedida como un don. La nada es un bien. Por eso reza. De cada día surge una melodía: le pondrá un contrapunto. Mientras llega el sueño, piensa en los que yacen. Oye la vida en lo inaudible. Quizá la música consista en eso, en revelar las cosas antes de que adquieran nombre. Si ha quedado un libro abierto sobre el escritorio, el universo seguirá teniendo un espejo en la tierra.

Ramón Andrés, de Johann Sebastian Bach - Los días, las ideas y los libros, Acantilado, 2005.

17 comentarios:

NáN dijo...

Lo que no se puede mostrar, no puede ser dicho (Wittgenstein).

Esa lucha por mostrar, para poder decir, es la de los soldados del ejército en el que barro los dormitorios. Con orgullo y pasión.

Portorosa dijo...

Pues ya es raro que yo diga esto aquí, incluso aunque el texto no sea tuyo, pero ese que has puesto no me gusta, Jesús. No me gustan el tono ni el estilo...

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Nán, cuando tu turno de barrer acaba comienzo yo. Qué bueno era Witgenstein creando frases. «Lo que no se puede mostrar no puede ser dicho», o sí. Y en cualquier caso, qué aventura intentarlo.

Jesús Miramón dijo...

VAya, Porto, pues ya lo siento porque a mí me gusta mucho. Entonces no te recomendaré el libro, aunque sí lo hago a quien le haya gustado el texto (y le apasione la música en general y Bach en particular).

Un abrazo.

José Luis Ríos dijo...

Hola, Jesús. No conozco el libro, pero sí a Bach, haré caso de tu recomendación.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Hola, José Luis, es un libro apasionante que tú, en sus tramos más densos y especializados, entenderás mucho mejor que yo como músico profesional (y como profesor de música también). Se me ocurre que si quieres te lo dejo mañana en el buzón de tu casa. Un abrazo.

José Luis Ríos dijo...

De acuerdo, Jesús, quedamos así. Muchas gracias. Un abrazo.

Mayte dijo...

Me fascina Bach y muy especialmente esta pieza. Gracias por el regalo!

NáN dijo...

Pues lo siento que no te haya gustado, Portorosa, porque a mí me ha resultado entrañable (en el sentido original del término: lo que se te mete en las entrañas y actúa desde ahí).

La frase "Quizá *** consista en eso, en revelar las cosas antes de que adquieran nombre" me habla de un trabajo profundo, largo, silencioso y fructífero. (los asteriscos es para que valga para cualquier tarea).

Ajá, y ya sabemos qué honroso oficio tiene José Luis. Para aquello que no solo es para ganarte la vida, sino que te metes en ello, "oficio" me parece mejor que "trabajo".

NáN dijo...

Y para que no haya dudas con lo que escribí: en tu "oficio", puedes hacer un trabajo (o proyecto) que da unos resultados.

Jesús Miramón dijo...

Me alegro de que te guste, Mayte, esta versión de Gardiner es muy rápida, muy ágil, como sabes hay otras más pausadas y algunas muy lentas, es cuestión de interpretaciones y de directores. Yo la he cantado muchas veces, la última el domingo pasado, hago la voz grave, la de abajo del todo en el video, y me encanta. Me gustan mucho estos vídeos de partituras.

Jesús Miramón dijo...

Nán, no hay palabra mejor en relación a José Luis y la música que la que tú has escogido: oficio: estoy casi seguro de que él estará de acuerdo.

José Luis Ríos dijo...

Hola, Nán y Jesús. Tenéis razón, yo lo tomo como un oficio, no es solo para ganarme la vida, sino que me implico. Solo así consigues resultados satisfactorios, sea con una pieza que tengo que tocar, o, cuando doy clases, con los alumnos a los que enseño lo único de lo que realmente sé.

Mayte dijo...

Sí, Jesús, precisamente no hace mucho, tomando un café con una compañera, le comentaba las diferentes velocidades que cada director de orquesta imprime a esta pieza. Yo prefiero las versiones más lentas pero, sea como sea, es una partitura bellísima. ¡Cómo me gustaría oírte!

Elvira dijo...

¡Qué bella palabra, oficio! Besos

Jesús Miramón dijo...

Mayte, nosotros la cantamos más lenta, aunque te confieso que las versiones rápidas, hay muchas, también me gustan. Bach me gusta por mil razones, entre las cuales no es la menos importante que tiene muy en cuenta la cuerda de bajos, algo que quienes cantamos en esa tesitura siempre agradecemos.

Jesús Miramón dijo...

Una de las más bellas del diccionario, Elvira. Bella y honorable. Un beso.