martes, 11 de enero de 2011

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Isabel vende unas mandarinas buenísimas en su frutería, pero lo mejor de todo es que a veces se cuelan hojas frescas del árbol, son muy suaves y de un intenso color verde que da gozo mirar.

8 comentarios:

NáN dijo...

El paisaje nunca entra en los cálculos económicos. Cuando compramos nuestro piso, con tres balcones a unos jardines antiguos, nos sorprendió que el precio/metro cuadrado era igual que los que daban a la calle transversal, desde los que no se ve el jardín.

Por eso en las grandes superficies no se "cuelan" hojas de atención al cliente. En las fruterías sí.

Jesús Miramón dijo...

Yo poco a poco, después de muchos años comprando solamente en grandes superficies, vuelvo a entrar en las tiendas pequeñas. La carnicería Rosita de Barbastro, la frutería de Isabel en Binéfar. El trato es muy distinto y además se cuelan hojas de los árboles.

:-)

Luna dijo...

Y si frotas las hojas con los dedos, huelen, maravillosamente.
He vuelto hace unos días de una zona de el sur y he vuelto, cargada de naranjas, cogidas directamente del árbol por nosotros.
Saludos y buen año

José Luis Ríos dijo...

Mi frutera se llama Ester, la tuya Isabel, y, pensándolo un momento, creo que solo recuerdo una frutería atendida por un hombre (Morillo, si no me equivoco). No sé por qué será.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Hola, Luna, naranjas cosechadas del árbol, ¡eso sí que es un lujo! Las hojas de mandarina huelen muy bien si se frotan, lástima que mi rinitis crónica (que este año me he propuesto intentar curar definitivamente, si encuentro un otorrino competente) a menudo me impida disfrutar del placer de oler.

Jesús Miramón dijo...

Hola, José Luis, es verdad, ahora que lo dices me doy cuenta. Sé que es una tontería o, a lo peor, políticamente incorrecto, pero a igualdad de profesionalidad prefiero que me atienda una mujer. Ya está, ya lo he dicho.

Portorosa dijo...

Yo prefiero las mujeres, también, a igualdad de condiciones.
Y a diferencia.
Y aunque no haya frutería por medio.

Buenos días.

Jesús Miramón dijo...

«Y aunque no haya frutería de por medio», dices. ¡Tú sí que sabes!

:-)