sábado, 15 de enero de 2011

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Antes de despertarlo le contemplo durante unos segundos. Su cabeza de pelo largo ya no se parece demasiado a la que tenía a los cinco años: Piolín dio paso a Alejandro el macedonio. Pronto cumplirá catorce. Quién sabe lo que le traerá el futuro. Expulso de mi pensamiento las nubes oscuras y me dispongo a levantar de la cama al joven conquistador, que gruñirá y remoloneará un rato. Fuera la niebla que nos oculta lo empapa todo.

8 comentarios:

Miguel Baquero dijo...

Más vale no pensar demasiado en lo que nos deparará el futuro, mucho menos a nuestros hijos; nunca se sabe ni se puede prever

Jesús Miramón dijo...

La crisis económica y el cambio climático, sobre todo el cambio climático y sus consecuencias: esas son las nubes oscuras a las que me refiero. Pero no podemos ni debemos permitirnos ser pesimistas sin más, ellos, las generaciones que vienen detrás de nosotros, son también esperanza.

la luz tenue dijo...

Estos adolescentes, a veces iracundos y a veces tiernos, que te buscan las cosquillas en la conversación, que fiscalizan tus actos, como si todo consistiera en un enfrentamiento...
Estos adolescentes son los que nos hacen bailar de alegría y orgullo con sus proyectos y sus actos cotidianos.

Yo, a mi hija, si quiero enfadarla, le digo que antes de despertarla he estado unos minutos admirándola, y que le he dado un beso sin que se diera cuenta... Luego le acerco un vaso de zumo de naranja y ella se incorpora, bebe, chasquea la lengua y pregunta qué hora es.

Jesús Miramón dijo...

Yo acabo de hablar ahora mismo con mi hija de dieciocho, me contaba que en Barcelona lucía hoy un sol primaveral con temperaturas anormalmente altas para estar en enero, estaba simpática y cariñosa (no siempre lo está). Aquí en el pueblo se mantiene una niebla cerradísima, densa como hace años que no veíamos.

Ofelia dijo...

Hola Jesús,
siento una gran confianza en el futuro de mi hijo (nuestros hijos) y en lo que puede aportar su generación a los grandes retos a los que nos enfrentamos. Están diseñados para crear equilibrio económico y nuevas estructuras. Tanta gameboy, ordenador y playstation han creado en su cerebro conexiones neuronales que nosotros ni soñamos.

Tengo muchas ganas de escuchar sus propuestas cuando sea necesario lo nuevo.

Y sí, por aqui hace un clima tan primaveral que se puede ir a la playa.

Un gran abrazo a ti y al macedonio:))

Jesús Miramón dijo...

Tengo muchas ganas de escuchar sus propuestas cuando sea necesario lo nuevo. ¡Sí, eso es lo que me gusta oír! Yo también siento curiosidad por ver qué harán, curiosidad y sí, lo digo otra vez como también lo dices tú: esperanza. Un abrazo, Ofelia.

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(Sobre el clima ya sabéis que a mí no me gusta el calor, así que soy feliz con el frío y la niebla de Binéfar. Estamos en enero, es lo suyo. Ya vendrán marzo, y abril, y mayo, y junio... )

NáN dijo...

La edad de la adolescencia baja, cuando están grillaos de la olla, es cuando los ves tan suceptibles a ser heridos que producen ternura.

Y son duros como rocas.

El futuro, ¡ay! Sin desconfiar de Ofelia, no creo que se pueda dejar la solución para tan tarde. Hay cambios naturales irreversibles.

Prefiero poner la esperanza en el ahora o en el año próximo (y la podemos poner). Como dices, es el Gran Problema.

Jesús Miramón dijo...

esperanza.
1. f. Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.

RAE

1. f. Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que parece imposible, gracias a dos características de la especie humana: su capacidad intelectual y su instinto de supervivencia.

Diccionario particular de JM