domingo, 16 de enero de 2011

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La leña silba y chisporrotea, me ha costado trabajo que prendiera, empapada de niebla como estaba. Cuando he salido a la terraza no se veía nada en cinco metros a la redonda. Horas antes dormitaba en el sofá mecido por un programa de la televisión sobre el cinturón de Kuiper, y antes de eso, mientras preparaba la fideuá de sepia que nos íbamos a comer, tomábamos en la cocina un vermut consistente en mejillones en escabeche y aceitunas rellenas acompañadas de unas cervezas. Menos mal que por la mañana estuve pedaleando un buen rato sin avanzar un solo milímetro, haciendo trabajar a mi corazón. Sí, la leña silba y chisporrotea al fin. No he puesto mucha, sólo la necesaria para que este domingo se acerque mansamente a la orilla.

6 comentarios:

Teresa, la de la ventana dijo...

Qué bien lo cuentas todo, Jesús...

Elvira dijo...

Digo lo mismo que Teresa. Un beso envidiando un poco tu fuego

NáN dijo...

Si me preguntaran si puedo decir en cuatro palabras lo que es la felicidad, repondería un NO bien gordo.

Pero añadiría: tengo un amigo que describió lo que más he leído que se le parezca exactamente en 129.

¡Jesús!, Jesús. Qué maravilla. Qué bien lo vives.

José Luis Ríos dijo...

Pienso lo mismo que Nán, Jesús.

Jesús Miramón dijo...

Jó, no sé qué decir.

Gracias y un abrazo.

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(Elvira, yo te envidio el mar)

Portorosa dijo...

:-)