jueves, 20 de enero de 2011

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Por absurdo que parezca, cuando la niebla escampó todo seguía igual: la torre del campanario de la iglesia, la fachada trasera de los edificios sin revocar, el pequeño parque junto al centro de día de la tercera edad, la leña apilada contra la pared. Giré la cabeza a la derecha y advertí que también el vecino que no saluda nunca a nadie seguía allí. Sólo por probar le dije: «Buenas tardes». Me observó brevemente atravesándome con la mirada, no dijo nada y se fue.

7 comentarios:

Portorosa dijo...

¿Y qué le pasa al vecino ese?

(Creo que es la primera vez que te leo un insulto...)

Jesús Miramón dijo...

No le pasa nada, que es así. Cuando alquilamos esta casa, hace ya más de diez años, nos sorprendió mucho que tanto él como su mujer no contestaran a nuestros saludos (buenos días, hola, adiós), así que un día preguntamos a otros vecinos y nos dijeron que siempre habían sido así, de nariz apuntando a las nubes y mutismo total. Confieso que fue un consuelo saber que eran así con todo el mundo, no solamente con nosotros. Sobre el insulto... bueno, siempre hay una primera vez.

Jesús Miramón dijo...

Una primera vez que decido corregir. He decidido eliminar el adjetivo calificativo. Entre «el vecino gilipollas que no saluda nunca a nadie» y «el vecino que no saluda nunca a nadie» tampoco hay tanta diferencia y el texto sigue siendo el mismo, si no un poco más el mismo. Dicho y hecho.

Elvira dijo...

¿Qué pasará por la cabeza de semejantes personas? No me lo explico. Es tan sencillo saludar con una sonrisa. No cuesta nada. Y hace la vida más amable.

Jesús Miramón dijo...

Yo tampoco lo entiendo, Elvira. Por suerte son una minoría. Quienes trabajamos con público sabemos que siempre hay un mínimo porcentaje de personas carentes de educación y modales, lo que no quita para que dé un poco de rabia, la verdad.

Portorosa dijo...

Pues me alegro.
No se trata de practicar un buenismo edulcorado, y además a mí el vecino ese me da igual; pero por ti me parece mejor así.

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Un abrazo, Porto.

:-)