miércoles, 26 de enero de 2011

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Salgo del trabajo a las tres y paso a todo correr por el supermercado armado con mi pequeña lista de papel y... ¿qué es esto? ¡Lo han cambiado todo de sitio! Oh, mierda, ahora en vez de tardar diez minutos tardaré quince o veinte y estoy hambriento como un animal porque hoy tampoco he podido comer nada en toda la mañana. Llamo a casa avisando de que tal vez llegue un poco más tarde de lo previsto y me dicen: «Se te escucha muy cansado, déjalo, ya iremos mañana u otro día». «Ah, no, no podría soportar una tercera noche sin mi yogur», contesto con cierto deje de desesperación en mi voz. «Vale, pues lo que quieras, ya llegarás». Cuelgo el teléfono sintiéndome el tipo más tonto del universo y a continuación salgo disparado en busca de los yogures, ¿dónde demonios los han puesto?

12 comentarios:

Elvira dijo...

¡Cómo te entiendo! Esa estrategia de marketing es pesadísima. Yo en lugar de comprar más por las vueltas que me obligan a dar, me pongo de mal humor y compro menos.

Ofelia dijo...

Da mucha rabia¡!¡ Y yo, como Elvira, me reboto y me voy sin comprar, aunque me quede sin yogur.

NáN dijo...

Y el caso es que el continente contiene exactamente lo mismo. ¿Será una estrategia vital, para que pensemos que el mundo es nuevo?

Kris Kelvin dijo...

Hola, Jesús.

He llegado rebotando hasta tu blog y me ha gustado mucho.

En el mío suelo colgar poemas que encuentro en otros blogs. ¿Me das permiso para colgar el que publicaste el pasado 10 de noviembre que se titula "La vuelta al mundo"?

Un saludo

Arturo Valmonte dijo...

En estas situaciones uno no sabe si reír o llorar. Ay, que en esto se hayan convertido nuestros padecimientos...

Saludos

molinos dijo...

Espero que compraras un pack de 24..así tendrás 24 noches de respiro.

Jesús Miramón dijo...

Hola, Elvira, es cierto: los estrategas de los supermercados son maquiavélicos.

Jesús Miramón dijo...

Pero, ay, Ofelia, yo, aún de mal humor, acabé comprando un fuet que no estaba en la lista (pero sí donde antes estaban los yogures). ¡Porca miseria!

Jesús Miramón dijo...

Nán, como bien sabes es una estrategia para que algunos merluzos compren los que no tenían previsto comprar. Consumo, consumo, consumo.

Jesús Miramón dijo...

Hola, Kris, bienvenido y por supuesto que tienes permiso para colgar el poema en tu blog, de hecho me honra que lo hagas. Gracias y un saludo.

Jesús Miramón dijo...

Padecimientos insignificantes, desde luego (afortunadamente, añadiría yo). Bienvenido a las cinco estaciones, Arturo.

Jesús Miramón dijo...

Claro, Moli, veinticuatro, por supuesto, siempre en paquetes de veinticuatro. ¿Será una adicción como cualquier otra?

:-)