domingo, 30 de enero de 2011

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Encuentro un gran consuelo en las llamas del hogar, en su contemplación y también en el sonido que hacen. Es el mismo consuelo que ofrece el repiqueteo de la lluvia o las olas del mar rompiendo una y otra vez en la playa. Ese tipo de consuelo.

2 comentarios:

NáN dijo...

Estas píldoras últimas, tan vitamínicas, me las tomo y luego las digiero, pensándolas como si las sintiera, y noto sus efectos. O la memoria me juega una mala pasada, o en algún momento ponía "ese tipo de consuelo".

En cualquier caso ese tipo de consuelo de los elementos repetitivos de sonidos de la naturaleza, lo comparto. En la quietud, nos arropan.

Jesús Miramón dijo...

Tu memoria no te juega ninguna mala pasada, Nán, lo que pasa es que corrijo y corrijo y vuelvo a corregir. Un abrazo.