domingo, 9 de enero de 2011

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He quedado en el Chanti con un amigo a las cinco y media de esta tarde de domingo. Un poco apurado de tiempo me dirijo hacia allí a través de las calles desiertas y todavía húmedas por la lluvia de la mañana. Me encuentro con José Luis en la acera y entramos juntos al bar. Nos alegramos mucho de vernos, nos alegramos de esa manera fácil y placentera, verdadera, sin ceremonias. Pedimos unas copas y comenzamos a charlar de libros, de música, de fotografía, de literatura, de exploración, de consciencia, de miradas, de carreteras locales, de paisajes, de la luz del sol de invierno sobre el campo justo después del amanecer, del norte, del sur, de internet. Levantamos nuestros vasos a la salud de Nán y le digo a José Luis que me gustaría viajar a Madrid este año, conocer a algunas personas. Quién sabe. Dos mil once no ha hecho más que empezar.

8 comentarios:

Teresa, la de la ventana dijo...

Pues a ver si es verdad.

Jesús Miramón dijo...

A ver, a ver si puede ser. (Aparte de conocer a algunas personas está también la ilusión de visitar la capital de mi propio país, que ya tiene delito no haberlo hecho a estas alturas).

Portorosa dijo...

Pues sepa usted que este sábado acudimos los gallegos a la capital, de nuevo; pero esta vez por un motivo especial: la inauguración de La Independiente, la flamante nueva librería de Javi (alias Xavie, de Ideas y fragmentos).
Será el sábado 15.
(Puedes buscar en Facebook la página -de libre acceso- de La Independiente libros)

Teresa, ya lo sabes tú también.

Y si no, Jesús, nos veremos en Madrid en otra ocasión. Pero nos veremos.

Un abrazo.

Portorosa dijo...

Ah, y sí, tiene delito :)

NáN dijo...

La pena correspondiente a ese delito es VENIR.

Jesús Miramón dijo...

Seguro que sí.

Elvira dijo...

¿Y qué me dice usted de los amigos de Barcelona? :-)

Jesús Miramón dijo...

Tienes toda la razón, Elvira, y Barcelona está relativamente cerca.





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(Ay, en qué líos me meto yo solo)