martes, 8 de febrero de 2011

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Escribir cada día precipita la conversión de estos textos en fósiles: la hoja de helecho más delicada pronto es sepultada por la lluvia o la pisada de un elefante.

4 comentarios:

Teresa, la de la ventana dijo...

Es cierto. Y a veces da mucha rabia.

Jesús Miramón dijo...

Hoy por la mañana recuerdo que ése es el futuro de todo lo que existe.

También: si se llaman fósiles es porque a veces se encuentran y significan algo.

Miguel Baquero dijo...

Sí, pero también es posible que alguien rescate de todo ello, inesperadamente, algún fragmento y se le quede en la memoria. Es como lluvia fina que al final también horada la piedra

Jesús Miramón dijo...

Tu comentario, Miguel, me ha hecho recordar un maravilloso poema de Luisa Castro que dice así:


CAÍDA

Las montañas cristalizan en mil años
y el mar gana un centímetro a la tierra
cada dos milenios,
horada el viento la roca
en cuatro siglos
y la lluvia,
también la lluvia se toma su tiempo para caer.

Sé paciente con mi corazón
que suspira por una obra duradera.
Como el viento,
como la lluvia,
también mi corazón
se toma su tiempo para caer.

Luisa Castro