jueves, 10 de febrero de 2011

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6 comentarios:

QuiaSint dijo...

He visto tres veces el vídeo y aún no sé si me gusta el edificio o no. Por un lado, me agrada el contraste; por otro, pienso: ¿qué pinta eso ahí? ¡Vamos!, que es como esas obras de arte que te convencen pero no te terminan de convencer. Me pasa bastante a menudo.

molinos dijo...

Febrero es un mes increible.

Jesús Miramón dijo...

Hola, QuiaSint, me alegra mucho verte por aquí. A mí me pasa lo mismo que a ti, hay veces que ese edificio, el de Bodegas Irius, me gusta (cuando refleja la luz del sol delante de la cordillera nevada, por ejemplo) y otras que parece un OVNI recién caído del espacio o de una carroza de fiestas. Vaya, como tú: sí pero no. Más que el edificio me gustan, claro, las viñas. Cada día desde hace doce años paso por ahí como ayer. Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Sí que lo es, Molinos. Todavía hace frío -cuando hice la filmación el coche señalaba un grado bajo cero- pero de algún modo todo comienza a presentir otra cosa, un cambio en el horizonte.

Ayer el campo estaba precioso, en la película no se aprecia bien pero había hielo y los caminos y ribazos estaban blancos. Ese tramo de mis viajes diarios, cuando dejo la autovía en dirección a Barbastro y paso junto a los viñedos de somontano, me gusta muchísimo.

starfoxu dijo...

Es de noche cuando mas se parece a un extraño objeto, la verdad sea dicha, la iluminación es estupenda, no parece que sea una bodega, desde luego.

Jesús Miramón dijo...

Es un edificio espectacular, de eso no hay duda, en la línea del Museo Guggenheim de Bilbao con sus planchas de aluminio (o acero o lo que sea). La bodega en sí es muy interesante, yo la visité con un amigo (diez euros con cata de vinos incluida) y es ultramoderna. Pero a mí de las bodegas lo que más me gusta, además del vino, son los viñedos. Una vez, hace años, paseando por los de Valonga, se nos cruzó una raposa.