viernes, 18 de febrero de 2011

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Bebo a sorbos una infusión de salvia y recuerdo cómo sabía hace quince días, cuando recuperé el olfato durante aquella semana voluptuosa. Hasta que el nuevo tratamiento surta efecto tendré que volver a oler, como solía, con la imaginación.

12 comentarios:

Teresa, la de la ventana dijo...

Me asustas cuando quitas los comentarios, Jesús.

Elvira dijo...

No quieres que protestemos ante tu escrito número 50, pero yo... ¡protesto! :-)

Luna dijo...

Buenos días:
En el akelarre de la luna llena, he preguntado a la sibila y me ha dicho algo que podría interesarle.

" En invierno, las musas del señor Miramón se adormecen y tranqilizan por lo que le gusta el frío. El verano y el calor, es su gran revulsivo"
- Pasa el mensaje, me ha dicho y la luna es obediente.

Saludos y buen domingo

Miguel Baquero dijo...

Leo lo de arriba, no sé cómo meter comentario, y me gustaría decirte que NADA DE ESO, qué va a ser inutil

Luna dijo...

en TRANQUI, falta la U.

Disculpas

molinos dijo...

Y ¿ Por qué tiene que ser útil?

En cualquier caso a mí me sirve...asi que para mí lo que escribes tiene utilidad.
He dicho

molinos dijo...

...seguimiento

Jesús Miramón dijo...

Os pido disculpas por el ataque de histeria de ayer, del que hoy me avergüenzo. Podría echar la culpa a los corticoides que estoy tomando desde el miércoles (y que voy a tener que tomar durante un mes) pero probablemente todo es más fácil: a veces tengo serias dudas sobre el resultado de lo que escribo, su pertinencia, en fin, todo eso. Lo que en cualquier caso no excusa el pequeño y ridículo espectáculo de ayer. Hoy ya estoy mejor y, bueno, seguiré persistiendo una y otra vez aunque no sepa exactamente por qué. Os pido perdón de nuevo. Gracias. Un abrazo.

Teresa, la de la ventana dijo...

No tienes que disculparte por nada, Jesús. Lo bueno de esto es que puedes expresarte libremente, y si así te sentías ayer, pues ya está.

Digo lo que Molinos, si buscas sentido a lo que escribes, ten muy presente que aquí, al otro lado de la ventana, alguien espera cada día que escribas para leerte. Supongo que no es suficiente, pero es una realidad desde hace mucho tiempo. Y espero que siga siéndolo mucho tiempo más, porque leerte es un auténtico lujo. Un placer cotidiano del que me resultaría duro prescindir.

Jesús Miramón dijo...

Sí que es suficiente, Teresa.

Un beso.

Portorosa dijo...

Pues a mí en parte me ha gustado tu arrebato. O tal vez me ha consolado, ver que incluso tú puedes dudar de lo que escribes.
Porque, por supuesto, no tienes ninguna razón :-)

Escribes muy bien, en mi opinión, y además siempre sobre temas importantes. Lo que haces es pertinente, útil para ti (seguro) y para otros, y creo que bueno.

Y ya ves que quitar los comentarios no vale de nada :-)

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Un abrazo, Portorosa. Y gracias.