lunes, 21 de febrero de 2011

52

Cuando he salido a la calle llovía débilmente y la tarde comenzaba a languidecer. He llamado a casa para decirles que llegaría un poco más tarde porque me apetecía conducir por la carretera comarcal de Estadilla y Fonz. Creo que durante los treinta y cinco o cuarenta kilómetros de recorrido me he cruzado con dos vehículos: un tractor y una furgoneta. El campo estaba tranquilo, desierto, empapado. He disfrutado tanto que me ha costado casi una hora llegar a Binéfar.

Carretera A-133, 21 de febrero de 2011.

8 comentarios:

José Luis Ríos dijo...

Pero has vuelto con otro ánimo ¿verdad?

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Me sentó de maravilla. Nada como las tranquilas carreteras comarcales a través del campo para serenar los pensamientos, como bien sabes.

Un abrazo.

Aroa dijo...

ayer, de vuelta de casa de mis padres, sentí que echaba de menos conducir sola, cantar alguna canción, ver Madrid parpadear en la noche

me gustaría más aquel paisaje
pero bueno
a la ciudad uno se acostumbra tanto que se es/está sin esfuerzo

Jesús Miramón dijo...

Conducir solo a través de una gran ciudad de madrugada es algo único, irreal, incluso si esa ciudad es Zaragoza, donde viví tantos años. «Verla parpadear en la noche», me gusta esa imagen. Bienvenida a las cinco estaciones, Aroa.

Portorosa dijo...

Conducir solo sin prisa, por un sitio bonito, a mí me parece maravilloso. Ir mirando, mirando de verdad, empapándose.

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Nos gusta conducir.

:-)

molinos dijo...

Siempre que te leo me das envidia.

De mayor quiero ser como tu.

Eres la calma total.

Jesús Miramón dijo...

¿Calma total? Ojalá. Entre quienes leen este blog y me conocen personalmente encontrarías más de uno y de tres que te dirían que soy una persona más bien nerviosa. Eso sí, no por ello dejo de intentarlo, al fin y al cabo todo el mundo sabe que mi verdadera vocación es convertirme en el hombre tranquilo.