martes, 8 de marzo de 2011

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Tengo en el escritorio de mi ordenador la imagen de la galaxia NGC 2841, una inmensa espiral de estrellas girando en el cosmos. La miro sabiendo que ocupa un volumen que mi cerebro es apenas capaz de imaginar y a continuación pienso en el rostro de mis padres. El otro día les di dos besos. A su lado me sentí un gigante mientras mi corazón volvía a ser tierno y pequeño.

6 comentarios:

giovanni dijo...

Me encanta este relato, gracias a la 'continuación' tiene un cambio muy lindo, y tierno.

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Giovanni.

Miguel Baquero dijo...

Somos absolutamente nada comparados con las estrellas, pero como digo creo que Pascal estamos hechos del mismo material que ellas

Jesús Miramón dijo...

Absolutamente nada, Miguel, y de eso va un poco lo que acabo de escribir.

Gemma dijo...

Hermoso.

Jesús Miramón dijo...

Gracias.