martes, 15 de marzo de 2011

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Si pienso en esos cincuenta ingenieros de la central nuclear de Fukushima que, mientras todo el mundo era evacuado urgentemente en un radio de veinte kilómetros a la redonda, se han quedado para continuar refrigerando con agua de mar los núcleos de los tres reactores colapsados, sabiendo, ellos mejor que nadie, que se exponen a un riesgo probablemente letal, sólo vienen a mi mente palabras que por una vez no suenan exageradas ni huecas: héroes, sacrificio, valor.

14 comentarios:

NáN dijo...

Mientras escribía el comentario al anterior, oía el telediario que está viendo Lola. Decían "estos 50 héroes".

Hay algo muy "japonés" en esa entrega.

Jesús Miramón dijo...

Yo creo que lo son. Unos profesionales responsables y también, sí, unos héroes. Hacer una tarea que probablemente te conduzca a la muerte con escaso margen de salvación, en unas circunstancias tan radicales como las que ellos están viviendo, siendo prácticamente la última linea humana entre el desastre absoluto y el accidente, creo que puede calificarse de acto heroico en el mejor sentido de la palabra.

Dicho esto, y ya que hablas de lo japonés, uno no puede, a pesar del dramatismo, no pensar en las películas de Godzilla, catástrofes, seres mutantes y monstruos tan frecuentes en la industria japonesa del entretenimiento. Ahora casi parece premonitoria.

Paco Mediocre dijo...

Los Kamikazes del siglo XXI. Desde luego una versión más humana y sacrificada del término.

Jesús Miramón dijo...

Un punto de vista interesante, Paco, y seguramente en este caso haya puntos en común entre los kamikazes -o acaso también los samurais- y estos ingenieros, al menos desde los estereotipos que tenemos de la cultura japonesa.

Pero también en Chernobil hubo kamikazes, samurais y héroes: bomberos, físicos nucleares, ingenieros, pilotos de helicóptero y albañiles, casi todos los que trabajaron en la zona cero sellando el escape radiactivo murieron al cabo de poco tiempo, algunos en cuestión de días. Héroes rusos.

Pero la mención a los kamikazes me ha gustado mucho. Ellos también se sacrificaron por su país (y su emperador). A mi parecer el acto de valor puro siempre es independiente de la justicia de la causa.

giovanni dijo...

Pako y Jesús y NáN: ayer vi la misma palabra kamikaze en un artículo que salió en "Le Figaro": "Japon : les kamikazes du nucléaire sacrifient leur vie" - http://www.lefigaro.fr/international/2011/03/15/01003-20110315ARTFIG00683-japon-les-kamikazes-du-nucleaire-sacrifient-leur-vie.php

Es interesante leer ese artículo francés por la comparación con la situación en Francia, un país con muchos centrales nucleares no tan lejos de España y Holanda.

Jesús Miramón dijo...

En el artículo francés se precisa que son trabajadores voluntarios, algo que yo imaginaba. Hoy han salido durante unas horas y luego han vuelto a entrar. La situación tiene muy mala pinta.

molinos dijo...

Supongo que conoces esta historia..si no es así..te lo recomiendo. Héroes de esos que te hacen avergonzarte de ser una mierdecilla.

http://lapizarradeyuri.blogspot.com/2010/04/los-tres-superheroes-de-chernobyl.html

Jesús Miramón dijo...

Uf... No, no conocía este texto, Moli, y me ha emocionado hasta el infinito. Los seres humanos somos capaces de lo peor pero también de lo mejor.

NáN dijo...

impresionado por el texto.

molinos dijo...

Yo lo leí ayer y estoy todavia en shock....

molinos dijo...

Sobre Fukushima.

http://www.lapizarradeyuri.com/2011/03/16/y-fukushima-no-resistio/

Jesús, lo pego aqui porque NáN no ve el tuiter.

Jesús Miramón dijo...

OK

Paco Mediocre dijo...

Vaya lección. Y vaya elección...

El texto de Chernobil da escalofríos...

Siempre me he preguntado si llegado el momento sería capaz de dar la vida tan altruistamente. Y no lo digo por la mujer, por los hijos, etc.... eso se entiende que si. Lo digo por gente a la que no conoces, y evidentemente ya no conocerás. Hasta me he angustiado alguna vez pensándolo demasiado. No sé si estaría a la altura de las circunstancias, o me acabaría "rajando" en el último momento.
Al principio, sin cargas familiares, la decisión se me antojaba más fácil, pero ahora, con mujer e hijos, ya no sé.
Por una parte, sería una forma de salir de la mediocridad en la que nos instalamos todos alguna que otra vez; pero por otra, le estaría privando a mi fammilia de mi "presencia" (con todo lo que eso conlleva), además sin contar con ellos. Si en ese momento pudiese consultarles y decirles que no solo es una decisión sino sobre todo un deber... NO sé, no sé. Espero no verme en la tesitura, y si me hallo en ella, hacer lo correcto.

Jesús Miramón dijo...

Fíjate, Paco, yo creo que en situaciones así lo que aflora es la responsabilidad profesional levada hasta un extremo inimaginable pero profesional, de cumplimiento del deber. Salvando las distancias es lo que hace que otro tipo de trabajadores: bomberos y policías, por ejemplo, entren sin titubear en lugares de donde todo el mundo sale corriendo con los ojos espantados. EL respeto hacia tu trabajo y tu compromiso con él y con la sociedad humana, nuestra sociedad, es más poderoso de lo que a menudos estamos dispuestos a considerar.

Todo esto dicho sin desdoro del valor y el heroísmo que en absoluto les cuestiono, desde luego.