martes, 19 de abril de 2011

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Yo me acuesto y otro hombre se despierta, se sienta al borde de la cama, se pone en pie, se ducha contemplando la bahía y a continuación se seca el pelo frotando su cabeza con una toalla. Mientras mi cerebro comienza a soltar amarras ese hombre ya ha salido de casa y se dirige a su trabajo. Las montañas azules reflejan la luz del sol y en la radio anuncian cielos despejados.

4 comentarios:

Miguel Baquero dijo...

Date prisa que ese hombre va para el trabajo y como te descuides no le alcanzas ;S

Jesús Miramón dijo...

No, no, Miguel, a ese hombre es imposible alcanzarle. Él vive cuando yo duermo y duerme cuando yo estoy despierto y voy a trabajar... :-)

Luna dijo...

Me ha llamado la atención entre los dos hombres con lo que mi abuela me decía, tratando de explicarme, la muerte de mi abuelo.

"Unos mueren para que otros nazcan, no cabemos todos. Abuelito se ha ido y estás triste, en otra casa, un niño ha nacido y son felices"

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

No escribí pensando en la muerte pero es cierto que dormir y despertar tienen que ver con ella. Un abrazo.