viernes, 29 de abril de 2011

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De todos los días que viviremos, ¿cuántos habrán merecido realmente la pena? De todo lo que dijimos, lo que diremos, ¿qué fue verdaderamente importante? ¿Tan difícil es aceptar que nuestra existencia, por lo demás extraordinaria, incomprensible, se nutre de sucesos banales, de fragilidad, de olvido, de polvo?

14 comentarios:

añil dijo...

Sí que es difícil hasta que entendemos que cualquier cosa es tan pasajera como el tiempo del reloj. Las cosas que hacemos, las palabras dichas, los tesoros acumulados, todo es totalmente nada.

El día por aquí es nublado y reflexivo.

Un beso

Jesús Miramón dijo...

El día por aquí es luminoso y (suenan las campanas eléctricas de la iglesia de San Pedro) vibrante.

Un beso.

giovanni dijo...

Verdaderamente importantes serán los días en que te hayas hecho ese tipo de preguntas, consciente o inconscientemente, motivado o instigado por el deseo (la costumbre?) de vivir intensamente.

Jesús Miramón dijo...

No tengo ninguna duda de que la vida es un don y mi deseo es, más que vivirla intensamente, vivirla conscientemente.

francisco dijo...

El problema es que lo que olvidamos es lo cotidiano (la sustancia de la vida) y sólo permanecen recuerdos de recuerdos que tuvimos de sucesos extraordinarios, seguramente no significativos. Yo no recuerdo ninguna de mis conversaciones con alguna persona de mi infancia (debieron ser conversaciones cotidianas, poco memorables) y sin embargo era tan importante esa persona y me gustaría tanto recordar alguna cosa que le dije y que me dijo...Un abrazo.

Portorosa dijo...

era tan importante esa persona y me gustaría tanto recordar alguna cosa que le dije y que me dijo...

Esto me ha conmovido, porque yo siento algo muy parecido.

También me da pena pensar que eso mismo pueda pasarle a alguien querido conmigo, en el futuro.

A veces la vida me da mucha pena, por mucho que trate de evitarlo.

Abrazos.

Patito dijo...

Lo bueno es saber la diferencia entre vivir conscientemente y vivir envuelto en una responsabilidad monótona y ambigua "Sí lo hago por amor y además por él o por ella" Sí pero la vida es tuya y se te va entre los dedos entonces cuando tú. Lo mejor sería coger un poco de las dos cosas y ser libre siendo esclavo y ser esclavo de la libertad.

Jesús Miramón dijo...

Francisco, a mí también me has conmovido con esa última alusión a lo que dijimos a personas que queríamos y finalmente hemos olvidado. Manrique tenía razón: es un río. Un abrazo fuerte.

Paco Principiante dijo...

Para mi todos los días son importantes, aunque solo sean por el mero hecho de haber servido de puentes hasta donde estoy/soy ahora.
Por lo demás, hace ya mucho tiempo que tengo la convicción que apenas 10 años después de mi muerte mi huella será en este mundo menor que una gota en el océano. Por mucho que la frase esté ya bastante trillada. Y más aun en el mundo que nos está tocando vivir. Pero bueno, una vez muerto, ¿qué más da?
Para llegar a algo más hace falta haber sido Alguien como, por ejemplo, Ernesto Sábato...

Jesús Miramón dijo...

Querido Portorosa, en el blog de nuestro mutuo amigo Nán leí unos versos de Zbigniew Herbert que me confortaron en parte de lo que pretendo escribiendo este diario: No has sido salvado para vivir / poco tiempo te queda, da tu testimonio. Nuestro testimonio. Es imposible guardarlo todo pero, como los pájaros, podemos cantar.

Jesús Miramón dijo...

Patito, las responsabilidades monótonas son el fruto de nuestras decisiones, y ojalá no venga ninguna guerra ni enfermedad para que las echemos de menos como metáforas de nuestra libertad. Un beso.

Jesús Miramón dijo...

¿Llegar a algo más? Llegará el día (desierto) en el que ni de Shakespeare o Cervantes o Sábato quedará memoria. Todos somos o deberíamos ser alguien importante para alguien. En nuestros labios hablan todos los seres humano que han existido antes que nosotros, tuviesen o no apellidos.

NáN dijo...

Yo creo que aquel día en que nos hayamos negado a nosotros mismos no tres veces, sino más de treinta, deberíamos tacharlo en el almanaque.

Jesús Miramón dijo...

Yo no sé qué es negarse a sí mismo ni veo cómo pueda ser factible algo así. Biológicamente es imposible, ni siquiera el suicidio es una negación. Así que no, querido Nán, creo que no existe un solo día que deba ser tachado del almanaque.