lunes, 2 de mayo de 2011

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Me levanto tarde y me encuentro con la noticia de que Estados Unidos, después de diez años de búsqueda, ha terminado localizando y asesinando a Bin Laden. Nunca hay que desestimar la potencia arrasadora de los sentimientos, y si se trata de venganza todavía menos. Estados Unidos necesitaba vengar el terrible atentado de las torres gemelas y llegó a ofrecer una recompensa de cincuenta millones de dólares a quien entregase a Bin Laden vivo o muerto. Durante todos estos años ese hombre se convirtió en una especie de personaje de película de James Bond, un malvado Doctor No que se escondía en cuevas y refugios secretos escapando de sus perseguidores siempre en el último instante. Entretanto Al Qaeda, la organización terrorista que él había creado, asesinaba a centenares de personas en Madrid, en Londres, en Bombay, en Marrakech el otro día. Yo soy de los que opinan que el fundamentalismo islámico internacional es actualmente uno de los grandes enemigos de la libertad, como lo fueron en su día el fascismo y el comunismo, y en ese sentido me ha aliviado saber, desde mi condición de ateo, que Bin Laden no volverá a aparecer en televisión amenazando con el índice a los infieles del mundo entero. Nadie duda de que el terrorismo islámico continuará existiendo, incluso es previsible que arrecie en las próximas semanas y meses, la venganza es un camino sin fin, pero hoy en Nueva York miles de personas manifiestan su alegría gritando y bailando en las calles. No, nunca hay que desestimar la fuerza arrasadora de los sentimientos.

14 comentarios:

añil dijo...

Supongo que ha sido la noticia que nos ha despertado a muchos esta mañana. En un canal hacían un repaso de su vida y es tremendo cómo el fanatismo religioso puede convertir a la gente en monstruos. Desde mi también posición de atea no entiendo cómo se puede llegar a eso.

Un beso

Paco Principiante dijo...

Un Capricho, de un ARAGONÉS como tú, y tocayo mío: "El sueño de la razón produce monstruos".
Un abrazo, Jesús.

giovanni dijo...

No sólo por afuera, dirigida al otro, sino también por dentro, dirigida a si mism@. Me refiero a esa fuerza, por supuesto.

NáN dijo...

Felicitémonos, como cuando asesinos de uniforme que mataron a miles en Latinoamérica se sientan en tribunales. Como cada vez que un asesino de masas que se creía intocable, es "tocado".

En cuanto al poder de Al Qaeda, estaba ya muy mermado: el peligro de que se extendiera a centenares de millones de personas había pasado. Por eso, en los países árabes que se la están jugando estos días, esa muerte no le ha parecido la de "uno de los suyos". Felicitémonos también.

Jesús Miramón dijo...

A mí siempre me ha impresionado el aspecto de Bin Laden, su rostro de cristo bizantino. El hecho de que lo hayan atrapado en una mansión de lujo es un poco desconcertante. En cualquier caso, aunque me hubiera gustado más verlo ante un juez, hay que combatir el fanatismo religioso que tanto daño ha hecho a la humanidad durante siglos.

Un beso.

Jesús Miramón dijo...

Así es, Paco, qué lúcido era el de Fuendetodos. Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Desde luego, Giovanni, de hecho cuando esa fuerza de los sentimientos excede sus límites en nuestro interior, y puede suceder con la venganza pero también con el amor, puede convertirse en una enfermedad mental.

Jesús Miramón dijo...

Sí, y felicitémonos también porque con esta acción Obama aumenta muchísimo sus probabilidades de ser reelegido. Ya sé que no ha colmado las expectativas que muchos habíamos depositado en él, pero cuando uno mira al Tea Party casi cualquier otra posibilidad es buena.

Portorosa dijo...

Yo he visto a pocos personajes públicos con cara de tan buena persona como Bin Laden, ¿no os parece?

El hecho de cogerlo está bien, pero cómo ha sido, qué no ha hecho Pakistán, lo que esto demuestra en cuanto a colaboraciones e intereses, no lo está tanto. Que lo hayan ¡tirado al mar! no lo entiendo, la verdad (a ver si no va a ser él...).
La venganza, no sé si a sus protagonistas les alivia, pero no es algo alegre, ¿no? Este tipo de noticias producen quizá eso, alivio, pero ¿alegría?
Quiero decir que la captura, que que pague, es bueno, era necesario, pero estas cosas no me hacen sentir mejor ni más cerca de un buen final.

No había pensado en el empujón a Obama. Eso me alegraría a mí también, aunque creo que lo de Libia empezó mal y va a acabar mal.

Un abrazo.

giovanni dijo...

Cito sólo el comienzo de un artículo sobre el matar de Osama bin Laden:

Pamplona, 3 may (EFE).- Osama Bin Laden "está eliminado, pero Al Qaeda vive", ha sostenido el experto en el mundo árabe e islámico Javier Aisa, quien ha alertado de la posibilidad de que los grupos extremistas de esa tendencia ultraconservadora actúen, no necesariamente ahora, sino cuando crean que tienen "más fortaleza".

Aisa ha analizado, en declaraciones a Efe, la operación desarrollada por Estados Unidos, cuya legalidad desde el punto de vista del derecho internacional ha cuestionado ya que, según ha apuntado, se puede llegar a plantear "si cualquier potencia o estado puede llevar a cabo asesinatos selectivos sin juicio previo".

Más allá de lo que a cada uno le parezca Bin Laden, en su caso "un enemigo de los países occidentales y de los propios musulmanes", "no es certero, ni adecuado ejecutar a ningún enemigo". Con actuaciones de ese tipo "se acaban creando mártires que pueden ser más peligrosos incluso", ha aseverado.

Tras precisar que en este caso en concreto se desconocen las circunstancias exactas de la muerte y si ha podido haber algún tiroteo previo, ha subrayado que "hubiera sido interesante que pudiera haber habido un juicio".

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=802348

Jesús Miramón dijo...

Hola, Porto, sucede que esta noticia es de aquellas que provoca sensaciones ambivalentes. A mí me hubiera gustado ver a Bin Laden esposado delante del juez, aunque probablemente todo se hubiera convertido en un circo que habría alimentado más el fanatismo religioso. Finalmente se ha cumplido la venganza, no la justicia que es algo diferente aunque, sobre todo en USA, a veces desemboca igualmente en venganza. Resulta inquietante ver cómo todos los países occidentales aplauden con entusiasmo no disimulado una acción que, en realidad, no deja de ser terrorismo de estado: entrar en un lugar para asesinar a tus enemigos, algo en lo que son especialistas los israelíes (y los terroristas en general, claro). En fin, vivimos tiempos de retroceso en muchas cosas y, como leía hoy en alguna parte, cuesta pensar que hoy se firmase un acuerdo como los que se firmaron en Ginebra para «humanizar la guerra».

Un abrazo.

Paco Principiante dijo...

Jesús, supongo que todo estos acertijos nuestros para no nombrar el apellido del pintor de las majas, es para evitar suspicacias a aquellos amantes de la rima consonante...

Jesús Miramón dijo...

Pues juro que en mi caso no lo hacía por eso, o al menos no era consciente... :-)

Portorosa dijo...

Pues eso último que dices, lo de los Convenios de Ginebra, no lo sé, no estoy yo tan seguro.
Yo veo que aun hoy se piensan, se deciden, se firman, cosas extraordinariamente positivas (en ese ambito, quiero decir); pero que lo que falla es la ejecución. Creo, o quiero creer, que la norma, la decisión, en estos temas internacionales, deben ir tirando de las prácticas, que solo cambian muy poco a poco y con triste renuencia, muchos años después. Primero se crea un estado de concienciación, de opinión, que se va asumiendo poco a poco hasta que llegar a que quienes deciden se sientan obligados.
Bueno, eso creo...

Y creo que en el mundo hay y ha habido siempre (también cuando se firmaron los Convenios) esos dos tipos de personas (o tal vez sean el mismo en diferente situación): los que auxilian a los moribundos y los que ordenan violaciones sistemáticas como táctica de guerra.

Un abrazo.