domingo, 8 de mayo de 2011

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La tarde del domingo se desliza plácidamente como un río ancho y caudaloso. Sobre su superficie viajan algunas ramas flotantes, chillidos de pájaros, nubes.

8 comentarios:

NáN dijo...

En cambio, yo fui a conocer a la hija de unos amigos muy queridos, llamada Vera por la señora de Nobokov y nacida el día de mi cumpleaños. Todos los augurios son buenos.

Pero te aseguro que encontrar una de esas nuevas ciudades hospitalarias del extrarradio (cambiando de la M-40 a la M-50 pata en el kilómetro no sé cuántos pasar a la A-6 y desviarte en el pk tampoco me acuerdo), puede serlo todo menos plácido.

Jesús Miramón dijo...

Las ciudades del extrarradio de las grandes capitales tienen algo de colonias espaciales en planetas lejanos, y el dédalo de autovías, polígonos industriales y escombreras que hay que atravesar para llegar a ellas remite directamente a Mad Max.

Eso sí, Vera es un nombre precioso.

giovanni dijo...

bello bello!

José Luis Ríos dijo...

También viajan paseos, los del domingo, diferentes, en mi caso, a los habituales. Fuimos con Isabel por los alrededores de la autovía que abren el jueves (13 kilómetros, casi hasta Almacellas) y que está cerca del Camino del Penchat. Hay nuevas perspectivas, y viejos caminos y torres que ahora son más accesibles. La autovía, nueva, sin coches, desde lo alto del puente, impresiona un poco, pero creo que es influencia de las series norteamericanas en mí.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

¡Gracias, Giovanni!

Jesús Miramón dijo...

La visión de una autovía desierta, sin tráfico ni presencia humana, nos inquieta porque tal vez nos recuerda el día después de una catástrofe que nos hubiera hecho desaparecer.

Miguel Baquero dijo...

También sombras y voces de niños que juegan un poco más arriba...

Jesús Miramón dijo...

Sí, Miguel, niños que en la orilla juegan a que saben nadar levantando y sumergiendo los brazos apoyándose para avanzar en los guijarros del fondo, diciendo: ¡Mira, mira, ya sé nadar! Sí, eso sucede un poco más arriba.