jueves, 12 de mayo de 2011

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Rompe el corazón asistir al sufrimiento de las víctimas del terremoto de ayer en Lorca. Uno ve los edificios destruidos, la información de los fallecidos, entre los que se cuentan dos mujeres embarazadas y un niño de catorce años, la dramática escena donde un hijo se reúne con su madre recién rescatada de entre los escombros de su casa, y no puede evitar las lágrimas. Estamos tan a merced de la naturaleza como de los sentimientos.