viernes, 13 de mayo de 2011

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Mañana de bochorno, húmeda y pegajosa. Me duele tanto la cabeza que tomo un ibuprofeno. Si al menos lloviera, si cayera una buena tormenta que limpiara la atmósfera y despejara mi mente.

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Por la tarde Blogger continúa fuera de juego. Me doy cuenta de la importancia que internet tiene en mi vida y me pregunto, con temor, qué pasaría si la red desapareciese de un día para otro. Mi respuesta es inquietante pues no sé dónde acaba la conexión y comienza la dependencia.

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Paula Miramón llega a casa arrastrando su enorme maleta sin haber avisado para que fuese a buscarla con el coche a la estación de autobuses. Sonriendo como sólo ella sonríe se encoge de hombros cuando le digo que tenía que haberme llamado porque su equipaje pesa mucho, y dice que no es para tanto. Oh, dios mío, ¿cómo es posible que sucedan estas cosas, que nuestras hijas crezcan, se hagan mayores y de pronto se conviertan en esta mujer que abrazo y beso, casi tan alta como yo?

10 comentarios:

giovanni dijo...

Yo tampoco sé dónde acaba la conexión y comienza la dependencia. Anoche vi rápidamente que posts habían desaparecidos, no solo en mi blog sino también en los de mis amigos. Esta mañana estaban nuevamente los posts en el mío, pero vi que José Luis tuvo que componer los comentarios en un post suyo. En mi caso no hubiera sido posible recomponerlos. De alguna manera eso me tranquiliza. Cambia el ritmo. La música está dentro y necesita un ritmo lento (que-dum, que-dum, que-dum) y solo a veces rápido. Necesitamos (abbiamo bisogno di) mantener nuestra memoria sin depender de blogger e internet. Qué lástima que mis amigos de blogger viven tan lejos, y qué bueno tener amigos de larga distancia, los nuevos y los viejos (de siempre, que veo de vez en cuando).

Jesús Miramón dijo...

A mí me da pereza reponer los comentarios, lo encuentro un poco «ortopédico»... en cualquier caso quedan en mi cabeza y en las vuestras.

Yo a quienes critican un poco esto de internet, que son cada vez menos, y sobre todo las relaciones personales a través de internet, siempre les digo que de otro modo, más viviendo en un pueblo pequeño como es mi caso, hubiera sido imposible conocer a tantas personas interesantes de tantos lugares lejanos (lo que no quita para que deba admitir cierta adicción, mal que me pese: nadie es perfecto).

Un abrazo fuerte desde el norte de Aragón hasta Holanda.

Elvira dijo...

En mi caso la limitación de relaciones no viene por el tamaño de la ciudad en que vivo, sino por la salud. E internet me ha dado buena compañía y amistad. Querer saber de los amigos es bonito, ¿será dependencia también? Pues seguramente sí, en cierta medida.

Me alegro de que se haya restablecido la conexión.

Y qué alegría cuando los hijos vuelven a casa!!! Besos a los dos

Jesús Miramón dijo...

Bueno, la dependencia de la amistad, de las ganas de compartir esta extraña experiencia que es vivir, la dependencia de saber de los demás y aprender de ellos seguro que tiene que ser una dependencia positiva, ¿no?

Un beso fuerte, Elvira.

Paco Principiante dijo...

Hay que ver la que se ha liado porque a blogger le ha entrado hipo.
¡Un vaso de agua por favor!!!!

Jesús Miramón dijo...

¡Somos unos adictos, Paco!

(Si en vez de agua puede ser de whisky lo agradecería, gracias... :-)

giovanni dijo...

Jesús, en un día se puede andar en coche del centro de la provincia Noord-Holland (la otra provincia con el nombre Holanda es Zuid-Holland, mientras las 12 provincias juntas se llaman Países Bajos) al norte de Aragón. En avión hay vuelos directos a Gerona (ahora Girona, pero cuando estuve ahí por la primera vez todavía se llamaba Gerona) y no sé cuanto tiempo demora llegar en Binéfar.

Somos adictos a la amistad. (y sobre la amistad leí esta madrugada en el blog de una mexicana con el nombre Graciela, pero en su blog tiene el nombre de Clarice (Baricco): "La amistad se cuece no sólo al fuego de la proximidad física sino en una bioquímica informativa que fermenta recíprocamente y hasta cuajar en las proteínas de una relación compuesta por miles de preguntas y respuestas."
http://saudadeparisina.blogspot.com/

Y antes de decir esto Graciela dijo: "La manera de ganar amigos, sobre cuyo asunto se ha escrito tanto, tiene su base en la común estrategia del enredo."

Jesús Miramón dijo...

Giovanni, yo trabajé en Gerona casi diez años y, hablando de amistad, mi mejor amigo es de allí. Estoy de acuerdo con lo que escribe Graciela/Clarice cuando dice que la amistad es «bioquímica informativa», y es una suerte porque la información, a través de estos medios de comunicación, ya no tiene fronteras. Un abrazo.

NáN dijo...

¿Y qué tiene de malo ser adicto a las cosas buenas, como esta que nos permite conversar desde cualquier lugar del mundo?

¿O a abrazar a tu hija?

No. Todavía no. Todavía no quiero ser un hombre perfecto convertido en puro hueso esperando ser polvo, en éxtasis con la Naturaleza

Jesús Miramón dijo...

La adicción a las cosas buenas nos hacen mejores. Claro que yo ahora mismo cambiaría alguna de mis adicciones (no todas buenas, he de confesar) por un sencillo vaso de agua porque llevo sin poder beber desde anoche.