sábado, 21 de mayo de 2011

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En los pañuelos de papel las gotas de sangre se expanden y transforman en pálidas amapolas de acuarela.

6 comentarios:

Juan Avellana dijo...

¡Resulta que cuando por fin viene la Revolución te pilla en el hospital, caramba! :)

Un abrazo muy fuerte, Jesús. Y un brindis: por el olor a tierra mojada.

Susana dijo...

Eres genial...,has conseguido meterme en un quirófano, colarme en una sala de despertares, correr por pasillos de hospitales que ni siquiera sé dónde están..., ver los ojos de M mirándote mientras sonríe... Genial!!! te quiero tanto... pero haz el favor de intentar dormir algo!!!

Jesús Miramón dijo...

Juan, como dicen por aquí: ¡Siempre lo verás!

Por el olor a tierra mojada que, en vista de lo duro y lento que está siendo el posoperatorio, tardará en llegar más de lo que imaginaba.

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Susana, esta ha sido la primera noche que he podido dormir entera porque he aprendido a limpiarme la nariz sin despertarme del todo, como si fuese un zombi. Yo también te quiero muchísimo, hermanita. Un beso enorme.

NáN dijo...

Todo puede ser bello, cuando no es preocupante.

Jesús Miramón dijo...

No es preocupante pero, ay, es lento...