martes, 31 de mayo de 2011

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Decimotercer día de baja laboral. Por la mañana mi familia se va a sus quehaceres y yo me quedo un rato en la cama. Durante todas esas horas de mañana laborable la casa tiene una personalidad diferente, ajena a nuestra presencia, tan poco habitual. Tengo la sensación de que de un momento a otro los objetos cobrarán vida propia. La luz que entra en el salón y alcanza el pasillo es distinta, así como el silencio.

7 comentarios:

Portorosa dijo...

:)

Los muebles, los platos y las tazas dejan de cuchichear cuando entras tú, Jesús.

A filla do mar dijo...

A mí, las pocas veces que he tenido que entrar en mi casa en horatio laboral me ha dado hasta un poco de reparo, por si molestaba mi presencia.

Buena y rápida recuperación.

Alba dijo...

Suena a regresión a la infancia y a los días en que uno no iba al cole porque estaba malo. Descubrir que la casa no desaparece cuando uno se supone que no debe estar en ella porque debiera estar en otro lado es una sensación curiosa.

jose antonio dijo...

Cuidado con los objetos. Conocí una televisión que se arrojó desde el soporte que la sostenía, quién sabe si no estaba asqueada de su identidad.
Ya queda menos para tu total recuperación.

estrella dijo...

Yo, que estoy de 'baja laboral' permanente, dada mi condición de desempleada, gozo, disfruto de la casa a esas horas como te está sucediendo a ti estos días... Cámara en mano, aprovecho para retener esa luz preciosa, las sombras que surgen de ella misma y hasta la armonía que nace de las dos y que parece como si abrazara esos espacios.
En tu recuperación, difícil y larga, es algo que puede ayudarte a sobrellevarla.
¡Animo, Jesús, ya va quedando menos!

Un beso.

NáN dijo...

Has dado con la respuesta a la pregunta eterna de ¿Suena algo en el bosque cuando cae un árbol y no hay nadie para oírlo?

Por que tú no estás. Estás de baja.

Jesús Miramón dijo...

Porto, A filla, Alba, veo que compartimos sensaciones, algo que me gusta porque cuando escribo no pretendo expresar únicamente lo que yo siento sino lo que siento en tanto que soy un ser humano, es decir: lo que sentimos todos o casi todos. Comunión. Algo así (ya me he vuelto a liar).

Lo que quiero decir es que leyendo vuestros comentarios confirmo que cuando estamos en nuestras casas en los horarios en los que no solemos habitarlas las cosas tienen un aspecto distinto, ¿verdad? Por no hablar de la gran diferencia que existe entre la luz matinal, tan nueva y sin estrenar, como bien dice Estrella, y la vespertina, ya más usada.

Luego están los sucesos paranormales, como la televisión suicida de José Antonio, y la famosa pregunta de los árboles cayendo en el bosque sin que nadie pueda escucharlos... Nán, ¿no recuerdas que ya te contesté una vez? No me cabe la menor duda de que cuando caen hacen el mismo ruido y organizan la misma nube de ramas, polvo y hojarasca habiendo quien lo escuche que si se derrumbasen en un planeta desierto de habitantes. Es demasiado tarde para otra respuesta porque ya puedo imaginarlo con demasiado detalle para que no sea cierto.

Un abrazo a todos.