viernes, 3 de junio de 2011

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Muchas veces he pensado, como todo el mundo, que la vida bien podría ser una novela o un cuento. Los personajes entran y salen del escenario, los paisajes fluyen, el tiempo pasa, llueve, deja de llover, sale el sol, llega el otoño y después el invierno. Sí, reconozco que no es una mala idea, y no tengo la menor duda sobre el papel que cada uno de nosotros interpreta en esa historia: somos el protagonista, el único e involuntario protagonista. Y es al caer en esta cuenta cuando los hechos que nos suceden cobran otra dimensión para sorprendernos con su sólida realidad: la voz que escuchamos en esa grabación es la nuestra y la persona que aparece en esas fotografías bajo los árboles o junto al mar eres tú, por increíble, por inconcebible que resulte, eres tú.

8 comentarios:

Teresa, la de la ventana dijo...

Ya lo dijo Pérez Galdós, por donde quiera que va, el hombre lleva consigo su novela. Por eso los otros nos parecen tan fascinantes, porque los vemos desde fuera, como espectadores de una historia ajena. Y es curioso que casi siempre las historias ajenas nos parezcan más interesantes que las nuestras...

Victoria dijo...

Nada de personajes en busca de autor. Ya nacemos con un guión pre-establecido nos guste o no. Y cómo dice Teresa, las historias ajenas nos parecen más interesantes por ser desconocidas.

jose antonio dijo...

Tu comentario me ha recordado a El show de Truman. Sí parece cierto que en la vida, nosotros y los que nos rodean, representamos diferentes papeles; están los principales y los secundarios, los buenos y los malos, gente que entra y sale de nuestras vidas.

NáN dijo...

Sí. Somos así de raros. Cuando hablamos, nos contamos páginas de nuestro libro. Y con las páginas de los de los otros, ek nuestro se hace grande.

Jesús Miramón dijo...

Teresa, cuantísimas veces lo he pensado escuchando a la gente que atiendo en mi trabajo. A menudo detrás de la encantadora apariencia de un anciano existe una vida cuajada de tragedias, comedias y aventuras que no podemos ni imaginar. Aunque yo, si no hay cola de gente esperando, les dejo que me cuenten todo, eso también es verdad.

Jesús Miramón dijo...

Hola, Victoria. No estoy de acuerdo con que nazcamos con un guión preestablecido. De nuestra historia en este mundo el único episodio ya escrito es de la muerte, el resto lo escribimos nosotros. Y nuestra propia historia, a nada que la enfoquemos con la luz adecuada, es insólita y maravillosa.

Jesús Miramón dijo...

Si hiciéramos una lista de las personas que alguna vez han aparecido en nuestra vida, si tuviéramos la buena memoria para acordarnos de todos y escribiésemos sus nombres en una hoja de papel... tal vez la vida nos sorprendería de nuevo.

Jesús Miramón dijo...

Es cierto, Nán, las páginas de los demás alimentan las nuestras.