domingo, 5 de junio de 2011

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Dos moscas vuelan en el centro de la buhardilla. Giran en círculo como si colgasen de dos hilos invisibles anclados en el techo. Vivirán entre quince y veinte días. No parece mucho tiempo pero, en realidad, ¿existe algún tiempo que sea mucho?

13 comentarios:

Ángela dijo...

Sí, existe.

jose antonio dijo...

Todos somos moscas.

Portorosa dijo...

Mosca lo será usted.

:)

Jesús Miramón dijo...

Jó, Ángela, eso sí que es una respuesta clara y rotunda.

Jesús Miramón dijo...

José Antonio, no sé si todos somos moscas (bueno, todos menos Portor ;-) pero lo que sí tengo claro es que las moscas y nosotros somos compañeros de viaje.

Carmen dijo...

A la mosca le da lo mismo, porque no tiene ni prisa, ni reloj, ni sabe lo que le falta para morirse. Creo que era Borges el que decía que los animales eran seres inmortales, porque no tenían conciencia de la muerte. (si no era Borges, alguno de vds sabrá corregirme).

Jesús Miramón dijo...

Una observación muy interesante, Carmen, la dijera quien la dijera: ser inmortal consiste en ignorar la muerte. Pobres seres humanos, sólo somos inmortales durante los breves años de la infancia.

Miguel Baquero dijo...

Hombre, para ellas, dada la mecánica de su existencia, yo creo que es suficiente

Jesús Miramón dijo...

¡Pobres moscas! ¡Cuán incomprendidas! ¡Sobre todo las verdes que se alimentan de cagarrutas!

Ángela dijo...

Hombre, Miguel, ¡qué alegremente juzgas la mecánica de la existencia de las moscas! Al fin y al cabo, la mecánica de nuestra propia existencia no es muy diferente, y nos parece que 80 años es una vida corta.
No sé si está bien hablar de las moscas sin que estén ellas delante, a lo mejor tendrían algo que decir (aunque dudo que nosotros pudiéramos entenderlas).

NáN dijo...

Lo que a mí me preocupa (el tiempo ya solo me ocupa) es que a veces entran dos o tres moscas (nunca más de tres) y, como las tuyas, eligen una columna de aire, en mi caso justo en el centro de la mesita del salón, para dar vueltas y vueltas sin salirse de ese cilindro cuyas características solo ellas ven.

¿Por qué eligen ese espacio reducido y, por lo visto, intraspasable?

Jesús Miramón dijo...

No sé si está bien hablar de las moscas sin que estén ellas delante...

Ángela, aquí en verano es imposible hablar (de cualquier cosa) sin que estén ellas delante.

:-)

Jesús Miramón dijo...

Misterios insondables de las moscas, Nán. Alguna vez he oído o leído o imaginado o qué sé yo que cuando las moscas vuelan así, quietas en el aire dentro de las casas, es que amenaza tormenta. Ayer y hoy ha llovido aquí, de hecho ahora mismo sonaban unos truenos maravillosos. Igual es verdad.