domingo, 19 de junio de 2011

170

Poco antes del mediodía suena mi teléfono móvil para anunciarme que por la mañana ha fallecido el marido de una querida compañera del coro donde canto desde hace más de diez años. La rueda de llamadas y correos electrónicos se pone en marcha.

Por la tarde unos cuantos acudimos al tanatorio de Monzón para ofrecer a nuestra amiga un poco de cariño y solidaridad. Al vernos ella se echa a llorar y a todos se nos hace un irremediable nudo en la garganta. ¿Qué gobierna eso?

Cuando era joven no comprendía el sentido de estas cosas: los tanatorios, los pésames colectivos, todo ese rollo me parecía una gilipollez hipócrita y absurda. Era ignorante, no sabía nada. Al cabo de los años me tocó estar al otro lado y supe del conmovedor consuelo que en esos duros momentos otorga la amistad, el bien de la sencilla compañía, la conversación y los abrazos.

Nuestra compañera nos pide que cantemos mañana por la tarde en el funeral de su marido, incluso nos dice que le gustaría que interpretásemos la versión para coro del Gabriel's Oboe porque a él le gustaba mucho. Rápidamente organizamos el resto de las obras, los teléfonos vuelven a echar humo y al cabo de unos minutos prácticamente la coral entera, exceptuando a quienes no pueden por motivos de trabajo o encontrarse de viaje, se compromete a estar mañana por la tarde en la iglesia, cantando y acompañando en el dolor a nuestra querida amiga.

No puedo expresar la emoción y el orgullo que me producen mis compañeros. Las personas son buenas, sí, lo son de verdad, pero me atrevo a decir que cuando cantan en un coro todavía lo son un poco más.

15 comentarios:

molinos dijo...

no te acuerdad de los que no fueron a abrazarte...pero recuerdas cada abrazo que te dieron mientras tú eras de corcho.

Jesús Miramón dijo...

Cada abrazo diciéndote te comprendo, querría ayudarte aunque no puedo, cuenta conmigo, he venido para estar un rato a tu lado, te estimo, te quiero, eres lo suficientemente importante para mí como para que haya preferido venir a este lugar de tristeza para estar contigo en vez de quedarme en casa, te acompaño en el sentimiento, te acompaño en el sentimiento. Cada abrazo diciéndote te acompaño.

Portorosa dijo...

:)
Sí.

Rafael Muñoz Sotelo dijo...

Acabo de oír la versión para coro, no la había oído nunca. No soy religioso, pero será muy emocionante cantar en la iglesia.

Jesús Miramón dijo...

Rafael, ¿has encontrado esa versión para coral del Gabriel's Oboe en internet? Me interesaría escucharla. Nosotros la cantamos desde hace años y es una maravilla.

Angela dijo...

Jesús, si vas a youtube y haces una búsqueda de Gabriel's Oboe Choir, encontrarás varias versiones. Ahora mismo yo estoy escuchando una de ellas.
Que la fuerza os acompañe.

Angela dijo...

Esta me ha gustado mucho

http://www.youtube.com/watch?v=5bVW4ze8nS8

Ángela dijo...

Y aquí, unos maestros.

http://www.youtube.com/watch?v=vD9hKtABdFk

koldo dijo...

cuando somos jóvenes nos creemos por encima de la muerte y los sentimientos. El tiempo nos lleva a otros puertos, a otros puestos. Un abrazo

José Luis Ríos dijo...

No quiero que suene truculento, pero a partir de cierta edad, y no me refiero a ochenta años, sino bastante antes, hay que comenzar a prepararse para aprender a morir.

Un abrazo, Jesús

Elvira dijo...

Hay pocas cosas importantes, y estar al lado de quienes queremos en los momentos duros es sin duda una de ellas. Quizás la principal.

Un beso

Jesús Miramón dijo...

Ángela, muchísimas gracias. Sí, esa es la versión que nosotros cantamos y, sin ánimo de pecar de inmodestia, lo hacemos un poquito mejor que las versiones que he visto y escuchado. En cualquier caso es una obra preciosa que hoy hemos cantado en la Concatedral de Santa María de Monzón con un nudo en la garganta (que, por supuesto, es lo peor que puede sucederle a un cantante). Gracias y un beso.

Jesús Miramón dijo...

Hola, Koldo. El tiempo, si todo es como debe de ser, nos hace un poco menos ignorantes y un poco menos egoístas.

Jesús Miramón dijo...

Estoy contigo, José Luis. Incluso, yendo un poco más lejos, a veces pienso que la escritura de este diario forma parte de ese proceso.

Jesús Miramón dijo...

La principal, Elvira, esa es sin duda la principal. Estar al lado de quienes estimas cuando lo necesitan, no hay nada más importante que eso.