martes, 28 de junio de 2011

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Durante mi breve estancia en el hospital me midieron la tensión arterial muchas veces y, como es lógico dadas las circunstancias, di unos niveles relativamente altos, así que mi médico de cabecera, tras echar un vistazo al ordenador y hacer caso omiso a mis razonables objeciones, decidió someterme a un control consistente en que una enfermera del ambulatorio me mediría la tensión durante varios días seguidos. Ayer fue el primero y hoy ha sido el segundo, pero lo que mi médico no me dijo es que la enfermera que me iba a tomar la tensión es bellísima. ¿Cómo es posible que el resultado de esas mediciones responda a la realidad? A veces me pregunto si las mujeres son conscientes de la turbación que provocan en nosotros.

23 comentarios:

Aroa dijo...

Seguro que sabes controlar tu pulso...

Jesús Miramón dijo...

No, no sé.

Victoria dijo...

No todas ¿verdad? porque si no...
Que haya mejoría, un saludo.

Jesús Miramón dijo...

No, no todas, pero sí algunas. Hay mucha mejoría (pero lo digo tocando madera). Un saludo.

Paco Principiante dijo...

Ofú Jesús como te lea esta entrada tu mujer.
Te veo comprando un tensiómetro automático...

Jesús Miramón dijo...

Paco, mi mujer sabe que el único sentido que tengo un poco atrofiado es el del olfato, y sí, lee (creo) todas mis entradas. Amar a alguien no nos vuelve ciegos ni idiotas (o al menos no más idiotas que antes de amar a alguien).

Ángela dijo...

¡Jo, qué suerte tienes! A mí me gustaría que me tomase la tensión un tipazo, pero casi siempre son mujeres, y la verdad es que no me turban. Claro que, pensándolo mejor, no, no me apetece que un hombre turbador sea testigo de mis miserias.

Portorosa dijo...

¿Es bellísima o está buenísima? Porque es distinto...

koldo dijo...

algo parecido a lo que dice Portorosa iba a preguntar, pero se ve que el efecto está claro. ¡¡A apechugar con las mediciones erradas!!

Miguel Baquero dijo...

Vaya, siento que se prolongara todo esto de la hemorragia, pero me alegro de que finalmente no haya sido nada. Y ten cuidado con la enfermera, que estás convaleciente ;-)

Jesús Miramón dijo...

Ángela, no sé allí en USA pero aquí, como bien sabes, por cada enfermero hay mil enfermeras. A mí no me importa que los profesionales de las miserias sepan las mías, eso forma parte de su oficio, a mí me pasa también cuando estoy "al otro lado". Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Porto, comprendo perfectamente y te diré que ambas cosas: es bella y está buenísima. Un problema en cuanto a medir la tensión arterial se refiere.

Como tengo un tensiómetro de muñeca en casa y me la mido cómodamente tumbado en el sofá, dándome cifras cojonudas, 12-7 y así, en el ambulatorio ella me dice: "Creo que tienes lo que llamamos hipertensión de bata blanca", y yo pienso: "¿De bata blanca? Ya, ya... "

:-)

Jesús Miramón dijo...

Apechugando, Koldo, apechugando. ¡Últimamente no hago más que apechugar!

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Miguel. Ahora mismo estoy muy bien pero toco madera porque llevo una racha de míster pupas que no veas. Ah, y con mi enfermera nada, todo se queda en el cerebro (y aquí).

A filla do mar dijo...

Pensaba yo ayer, tras un comentario de un amigo común, en la diferente evolución que (creo) sufren las preferencias de hombres y mujeres en lo que a atracción física se refiere.

Yo, desde hace cierto tiempo, me sorprendo sintiéndome atraída por hombres "maduros", considerablemente mayores que yo. Los jóvenes han dejado de llamar mi atención.

En cambio percibo que mis contemporáneos se fijan cada día más en mujeres y chicas cada vez más jóvenes.

La biología resulta acojonante (perdón).

añil dijo...

Ya que tienes que pasar por esa rutina ambulatoria, al menos que sea agradable. Has tenido suerte así que , aprovecha para mimar tus ojos.

Un beso y mejórate.

Jesús Miramón dijo...

¡La biología es nuestro placer y nuestra condena!

Un beso, Filla do Mar.

Jesús Miramón dijo...

Ah, eso lo hago siempre que puedo, en el ambulatorio, en el supermercado o en mi trabajo: mimar mis ojos, ¡me gusta esa expresión!

Un beso, Añil.

Portorosa dijo...

Muy gracioso lo de "¡De bata blanca! Ya, ya...".

No tengo ni idea de a quién se referirá Filla, pero yo discrepo: no nos fijamos en mujeres cada vez más jóvenes; nos fijamos SIEMPRE en mujeres de la misma edad. Es la diferencia con la nuestra la que va variando...

:D

A filla do mar dijo...

Seguro?!
Pues yo creo que los adolescentes centran más sus miradas en mujeres algo mayores que ellos (20, 30...) y cuando se rebasan los 40 empiezan ustedes a bajar.

giovanni dijo...

Creo que muchas mujeres quieren provocar esa turbación. Y hombres? No lo sé. Ángela me hizo pensar con su comentario 'no me apetece que un hombre turbador sea testigo de mis miserias' que un hombre en sus miserias es atractivo para una mujer (en vez de ser macho) por ciertas razones (que no cuento), mientras una mujer en sus miserias no es atractivo para un hombre. Si es verdad, una mujer tiene que ser más fuerte, más macha que un hombre. Y si es así, ella es también más débil, más vulnerable.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Hoy he tenido el último control y, por supuesto, mi enfermera estaba tan guapa y atractiva como ayer y antes de ayer. Eso sí, estoy seguro de que ella no quiere causar ningún tipo de turbación en sus pacientes, el problema es la febril imaginación de algunos...

Un abrazo.

giovanni dijo...

Qué bueno y qué lástima que fue el último control. Te creo en cuanto a 'tu' enfermera, pero creo que a algunas mujeres les gusta provocar la febril imaginación de ciertos hombres.

Un abrazo