miércoles, 6 de julio de 2011

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Tendido en mi cama asisto a todo el proceso del amanecer, desde la tenue aparición de una luz insuficiente para revelar los colores de las cosas hasta la espectacular entrada en escena de la aurora reflejándose frontalmente en las ventanas de los altos edificios que se levantan frente a mi habitación. Pronto todo se llenará de vida, fuera y dentro del hospital. Mi paciencia palpita como los corazones de los peces del desierto, aquellos que permanecen en estado de hibernación durante años, ocultos bajo tierra, esperando la lluvia.

8 comentarios:

Elvira dijo...

¡Que llegue la lluvia para ti, Jesús!

Jesús Miramón dijo...

¡Sí! Gracias. Un beso.

francisco dijo...

Jesús, estoy contigo ahí, aunque soy alérgico a esos sitios tan blancos. Hay muy buena gente allí, pero espero que no le cojas el gusto y te largues cuanto antes

A filla do mar dijo...

Te he puesto una foto, Jesús, para que te animes.

Así es el amanecer aquí.

Un beso.

giovanni dijo...

Me gusta esa 'luz insuficiente para revelar los colores de las cosas'.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Francisco. En esta ocasión es más poderoso el deseo de curarme del todo que el de largarme. Lo pasé tan mal que han cambiado mis prioridades. Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Muchísimas gracias, Filla, y disfrutad de las vacaciones. Un beso.

Jesús Miramón dijo...

Muchas gracias, Giovanni. Es la luz previa al amanecer. Un abrazo.