jueves, 7 de julio de 2011

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Hasta ayer había sido afortunado: disfrutaba de toda la habitación para mí solo, pero por la tarde vino un hombre acompañado de su mujer, ambos un poco más jóvenes que yo, buena gente. Hace un momento se lo han llevado al quirófano para operarle. Se llama Raúl y es de un pueblo a unos ochenta kilómetros de Zaragoza. No estaba asustado y yo, por supuesto, no he entrado en los detalles de todos mis problemas (que perfectamente podrían ocurrirle también a él). Durante la noche hemos hablado un buen rato y después se ha dormido antes que yo. Roncaba y me ha costado mucho coger el sueño. He recordado la época de mi servicio militar, aquella sensación de dormir rodeado de desconocidos. De nuevo, como cada día desde que estoy aquí, he visto amanecer.

9 comentarios:

giovanni dijo...

Al comienzo no entendí muy bien por qué eras afortunado sin la compañía (aunque lo entiendo bien) de Raúl... hasta leer lo de roncar.
Sobre el tema de los desconocidos estoy escribiendo en mi blog. Lentamente está tomando forma e imagen, pero de contenido tiene poco.

Anusky66 dijo...

animo Jesus !!
En las estancias hospitalarias a veces pasa como en la mili , haces amistad con los compañeros de "batallas" ,sobre todo en estancias prolongadas .
Espero que te recuperes lo antes posible.
Unbesazo

Miranda dijo...

Por estas fechas me tocó estar en Cruces una temporada.
Tuve tres compañeras de habitación a cual mas peculiares. No sabes lo bien que te comprendo.
Espero que todo salga bien y vuelvas a tu casa con renovadas energías. La vuelta es un placer infinito.
Un abrazo. Y paciencia.
M.

Miguel Baquero dijo...

Te iba a decir que disfrutes de esos amaneceres, pero ya imagino que desde la cama de un hopsital no es lo mismo. Cuidate y eres todo un rsistente, por seguir pese a todo bloggeando cada día. Un abrazo

José Luis Ríos dijo...

Hola, Jesús. Por aquí por Binéfar estamos a 25º, aunque hace un día pesado, ya me entiendes, y la sensación es de más calor, y los que sudamos, no te digo nada. Casualmente hemos estado con Isabel en una oficina como la que trabaja tú, pero en Monzón. Sigue en pie lo de una noche para hablar y tomar algo, tienes todo el verano para decidirlo, aunque espero que te recuperes antes.

Un abrazo

añil dijo...

Durante una gran parte de mi vida he vivido más de noche y, por tanto, me he perdido infinidad de amaneceres.
Ahora madrugo y creo que no hay nada tan bonito como ver nacer el día. Estoy segura que eso te ayuda a seguir.

Un beso

Victoria dijo...

Es curioso Jesús. Ayer también escribí un relato sobre el amanecer.
Sobre las sombras y las luces que van invadiendo todos los rincones. También visto(en este caso intuído) desde la cama de un hospital. Debe ser el subconsciente.
Un saludo.

Javier dijo...

Jesús, a ver si se endereza el panorama de una vez, que eso de pasar el mes de julio en hospitales es una lata...
Fuerte abrazo

Jesús Miramón dijo...

Muchísimas gracias a todos. Perdonadme si no contesto todos los comentarios uno a uno pero paso el día medio grogui. Creedme que los agradezco mucho. Un abrazo muy fuerte.