sábado, 9 de julio de 2011

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8 comentarios:

koldo dijo...

vamos, que sigues solo en la habitación

Jesús Miramón dijo...

Sí, de las siete que voy a pasar aquí (toco madera) sólo dos estuve acompañado, a no ser que esta tarde-noche ingrese alguien por urgencias. Estar solo en un hospital público es un lujo, aunque el mejor lujo sería que por fin hayan logrado sellar y cicatrizar la arteria que me da tantos problemas (todo apunta a la esfenopalatina) y pueda recuperar mi vida y, sobre todo, la tranquilidad de que no volveré a sangrar de esa manera.

Ángela dijo...

Jesús, solo quería decirte que mi comentario a tu anterior entrada era una observación en plan abogado del diablo.
Desgraciadamente, sé bien de lo que hablas, he pasado mucho tiempo en hospitales, día y noche, aunque "solo" de acompañante.
Sin embargo, debo decir que, a veces, si se tiene suerte, el compañero y sus familiares son una bendición que ayuda a sobrellevar la carga tremenda de las estancias largas por enfermedades graves.
A ver si es verdad que la arteria se comporta como debe. Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Un abrazo, Ángela. Si no hay novedad ¡hoy me darán de alta!

:-)

añil dijo...

Veo que te estás instalando con soltura.
Espero que el alta sea una realidad y vuelvas pronto a casa.

Un beso

Jesús Miramón dijo...

Ya estoy en casa. Al mediodía salí del hospital. Gracias y un beso.

molinos dijo...

Se me habia pasado esto.

Me gusta.

Jesús Miramón dijo...

Y a mí me gusta que te guste.