domingo, 10 de julio de 2011

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1

Despierto a las cinco y diez de la mañana tras haber dormido varias horas de un tirón y me asomo a la ventana. No hay nadie en la avenida desierta, ningún coche ante los semáforos que automáticamente cambian del rojo al verde y del verde al ámbar. Pronto saldrá el sol tras el gran edificio donde me alojo y sus rayos refulgirán en los bloques de edificios que contemplo frente a mí.

2.

Nada más sustituir el pijama del hospital por unas bermudas y una camiseta comienzo a sentirme mejor. Doy las gracias sinceras al personal de turno y salgo a la calle de la mano de M. Por fortuna no hace tanto calor como temía. Al subir al taxi me doy cuenta de que las sandalias todavía están salpicadas de sangre, algo de lo que se ocupará la lavadora. Nos hemos convertido en expertos en eliminación de manchas de sangre: el truco reside en añadir agua oxigenada.

10 comentarios:

Elvira dijo...

¡Qué bien! ¡Qué gusto volver a casa!

Gracias por el truco para las manchas de sangre... espero que no te haga falta utilizarlo más.

Un beso

Ángel Ruiz dijo...

Salir del hospital es un placer que los hipocondriacos como yo disfrutamos con una intensidad inigualable. Yo siento como si pudiera volar cuando piso la calle.

fa mayor dijo...

Ay, Jesús. Te deseo una recuperación total y definitiva.
Los hospitales, cuando tocan, son el lugar perfecto para concienciarse de lo bien que se está en casa.
Ojalá vaya todo bien.
Un abrazo,
Manoli.

Jesús Miramón dijo...

Gracias a los tres. La verdad es que estoy muy contento, ahora sólo me falta superar el miedo a que en cualquier momento se repita la epistaxis. Supongo que a medida que vayan pasando los días y las semanas comenzaré a creer que ya me he curado. La semana de hospitalización tiene que haber servido para algo.

Lo positivo es que conservo el olfato anterior a la hemorragia, incluso puede que haya aumentado un poco, y continúo disfrutando del placer de oler.

Besos y abrazos.

Miguel Baquero dijo...

Me alegro mucho que te hayan "soltado".
Es increible cómo describes, con el cambio lento y monótono del color de los semáforos, el ambiente de una avenida de madrugada. Espectacular

giovanni dijo...

Hace un par de días caminando por (sobre?) la calle del dique donde vivo y viendo una mancha bastante grande de sangre sobre la vereda, tuve que pensar a ti.

Estoy feliz que pudiste cambiar el pijama del hospital por bermudas y que dormiste de un tirón. Ojalá vuelvas pronto a tu ritmo y tus observaciones 'normales', aunque me gustó esa imagen temprana asomado a la ventana del hospital. Hacer de cualquier inconveniente algo interesante, es un arte, el arte del vivir... "Il mestiere di vivere" (Cesare Pavese), traducido como "El oficio de vivir" (?).

Un abrazo

NáN dijo...

Joooo, Jesús. Pobriño que tuvieras que volver.

Jesús Miramón dijo...

Gracias, amigos. Espero tardar mucho mucho tiempo en volver a pisar un hospital... (toco madera).

Un abrazo.

Anusky66 dijo...

que buena noticia , caminito a casa!!! y que puedas disfrutar del olfato.
ahora a cuidarse mucho y espero que tengas una pronta recuperación.
Unbesazo

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Anusky, y bienvenida a Las cinco estaciones.