martes, 12 de julio de 2011

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No debo hacer ningún esfuerzo, ni siquiera -dijeron- cuando vaya al baño; si tengo ganas de estornudar, un acto reflejo que no puede evitarse, debo hacerlo con la boca totalmente abierta para que la presión escape por ella y no repercuta en la cicatrización de la arteria esfenopalatina, la candidata número uno de mis males; no puedo, ay, beber alcohol ni ingerir alimentos calientes; no debo tomar el sol ni darme sofocos; no puedo nadar en la piscina ni montar en bicicleta ni ensayar con el coro. A todo esto se le llama hacer reposo absoluto.

14 comentarios:

Carmen dijo...

Puedes escribir en tu blog.

Jesús Miramón dijo...

¡Sí, menos mal!

Ángela dijo...

Además, como es veranito, no necesitas los alimentos calientes, te puedes poner morado a gazpacho, vichyssoise, ajoblanco, ensaladas, qué rico. Lo de no tomar el sol tampoco es un castigo. Lo peor es no poder cantar.
Pero recuerda: esto es temporal y es el precio que tienes que pagar por el olfato.
Ten paciencia, medita y escribe.
Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Ángela, el olfato ya lo he recuperado prácticamente al cien por cien y soy muy feliz por ello, disfruto enormemente de la comida fría (qué suerte que me haya sucedido en verano) y el gel de ducha y el aroma de casi todas las cosas, incluso puedo oler la celulosa del papel de cocina, es increíble. Es casi como si la última hemorragia hubiese limpiado toda la zona y la hubiera dejado más receptiva que antes. Misterios. Y prometo ser bueno, sí, y hacer caso a los médicos, aunque sea mucho más difícil hacer reposo absoluto en casa que en el hospital. Tengo que volver a consulta el día veintisiete, tal vez entonces la espada de Damocles haya desaparecido y pueda recuperar mi vida normal. Un abrazo.

Elvira dijo...

Pues a comer con mucha fibra para no hacer esfuerzos! :-))

Bueno, el reposo es un rollo, pero si da buen resultado, mucho mejor que un postoperatorio. Y lo de olerlo todo, un placer. Ah, y lo que repercute en la comida, se nota muchísimo mejor el sabor de todo. Dicen que en la lengua solo notamos dulce, salado, amargo y ácido. Los demás matices se perciben gracias al olfato, creo.

Un beso

koldo dijo...

siéntate en zazen cuando no escribas el blog
léete En la corte del lobo, te entretendrá
pon radio 3, o radio 2 (ya sé que cambió el nombre, pero...)
no pienses, no es bueno en tu estado
;o))

francisco dijo...

Puedes hacer fotos, crear un album de verano con recortes de prensa, explorar tu entorno con unos prismáticos inventando vidas ajenas, leer Dublinesca de Vila-Matas (abstemio forzoso también), ver pelis raras, como Vivir (china) o Conversaciones con mi jardinero...pero vaya putada.

Jesús Miramón dijo...

Buenos días, Elvira, pues sí, mucha fibra :-P mucha paciencia y mucho optimismo. Haber recuperado o comenzado a recuperar el olfato lo compensa todo. Yo, que he vivido sin él durante mucho tiempo, te confirmo que la comida sabe la mitad. Y más cosas: ayer hubo una tormenta eléctrica sobre Binéfar, una de esas tormentas de verano con muchos relámpagos y rachas copiosas de agua. Temeroso y todo (los cambios de presión atmosférica también son peligrosos para las epitaxis) me asomé al balcón y fue maravilloso poder oler el chaparrón. Un beso.

Jesús Miramón dijo...

Pensaré, Koldo, pensaré mucho. ¿Cómo no hacerlo si es una de las pocas cosas que no me han prohibido? Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Es verdad, Francisco, se pueden hacer muchas cosas, te agradezco tus sugerencias. "Conversaciones con mi jardinero" me gustó mucho en su día. Me apunto "Dublinescas" de Vila-Matas y la película china (espero que esté en internet).

Tengo una idea literaria rondándome por la cabeza desde hace muchos meses y tal vez sea el momento de intentarlo, ya veremos. En cualquier caso creo que no me aburriré aunque sí, es una putadica. Por cierto, yo también he visto todos los encierros de San Fermín, debe de ser que nuestra hemoglobina navarra tira mucho. Un abrazo.

NáN dijo...

Querido Jesús, acabo de leer "Dublinescas" y merece mucho la pena. No sabía que teníamos una arteria de nombre tan palaciego; eso demuestra que toda persona tiene algo de nobleza.

No veo ya los encierros: cualquier golpe dado por un toro en la espalda de algún mozo (y hablo de golpes, sin cornada) me da repelús.

Es más difícil cumplir estando en casa, pero hay que hacerlo.


Abrazo

Miguel Baquero dijo...

Al menos, puedes aprovechar estos días para darte panzadas de leer

Jesús Miramón dijo...

Nán, espero que estés bien de tus achaques (vaya par de pupas estamos hechos). Hace tiempo que tenía "Dublinescas" en mi lista imaginaria, una lista casi tan interminable como la de libros ya comprados pendientes de leer. Con vuestras recomendaciones pasa a primera linea. Cuídate mucho. Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Panzadas de leer, de ver películas y de estar tumbado a la bartola; panzadas que con una Guinnes serían más agradables, pero en fin...