miércoles, 13 de julio de 2011

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Me asomé al balcón, cerca de los nidos colgantes bajo el alero, y al poco dos valientes aviones comunes se turnaban para atacarme como diminutos cazas de combate, volando raudos hacia mí para girar y alejarse en el último instante. Les dije: «Está bien, de acuerdo, vosotros ganáis, me bato en retirada», y regresé al interior de la casa.

6 comentarios:

Ángela dijo...

Lo saben, Jesús, saben que te han prescrito reposo.

Jesús Miramón dijo...

¡Claro! ¿Cómo no caí en la cuenta?

:-)

NáN dijo...

Así que una de dos: o son guardianes de tu protocolo estricto de recuperación, o, me parece que será lo segundo, exigen un pacto justo: nosotros no nos metemos en tu casa y tú no te metes en nuestro aire.

Portorosa dijo...

Me alegro de tu regreso, Jesús, y espero que la recuperación sea, esta vez, total.
Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Un pacto justo y defendido con valor. Por un momento casi me sentí como King Kong en el Empire State.

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Porto, y yo espero que sigáis disfrutando de vuestras vacaciones en Vicedo. Un abrazo.