jueves, 14 de julio de 2011

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En la vida diaria cuesta imaginar hasta dónde y a quiénes alcanzamos con nuestra mera existencia: es en los pequeños o grandes percances cuando esa realidad aflora, a menudo para sorprendernos, como me ha sucedido a mí durante estos días pasados en el hospital. Tanto a través de llamadas telefónicas como de mensajes en el móvil, comentarios en mi diario y también correos privados, han sido muchos los amigos que se han interesado por mi estado de salud, algo que me ha conmovido. A medida que voy cumpliendo años ser apreciado, querido, respetado, es importante para mí.

6 comentarios:

estrtella dijo...

He faltado yo entre esa gente que te respeta, que de alguna manera, ni que sea virtual, te quiere... pero he tenido motivos especiales que me han mantenido un poco alejada de la computadora. Nada, algo tan vulgar como pintar la casa, vulgar pero trabajoso, para los profesionales y para los que luego nos hemos de poner mano a la obra pero de la de orden y limpieza. Hoy tengo un momentico y aprovecho. Me alegro que estés de nuevo en casa y que te sientas mejor, y desde luego me alegra mucho que hayas tenido tan buenos sentimientos cerca de ti.
Un beso, Jesús, y ánimo con el reposo, es lo que debes hacer y luego, estoy segura, lo agradecerás.

Anusky66 dijo...

Hay gente , que aunque solo se conozca de forma virtual , se hace apreciar y hasta querer y tu eres uno de ellos, así que no me extraña tanta muestra de interés.

Unbesazo

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Estrella. El reposo lo llevo tan bien que ahora el peligro es que me acostumbre... :-)

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Anusky. Lo que quería decir es que no somos conscientes de la distancia que alcanzan las ondas concéntricas que producimos.

tusitala dijo...

Hola Jesús, ni se te ocurra volver a ponerte malo, no puedo explicar lo que es para mi,te mando un abrazo y un beso muy fuerte.
Cuidate.

Jesús Miramón dijo...

Lo sé, hermanito, a mí me pasó lo mismo contigo. Un beso.