lunes, 18 de julio de 2011

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Nunca como en verano esta casa se parece a un barco.

10 comentarios:

Elvira dijo...

¿Y tú el capitán, en la parte más alta de la nave?? :-)

Jesús Miramón dijo...

¡Un capitán convaleciente! Actualmente la tripulación se encarga de casi todo. Podría acostumbrarme.

:-)

Portorosa dijo...

¿Y un barco por qué?

Jesús Miramón dijo...

Porque tiene camarotes y cubiertas, porque navega.

Anusky66 dijo...

pues el capitán a descansar y recuperarse , mientras ,que la tripulación se encargue de que llevar el barco a buen puerto.

Unbesazo

Jesús Miramón dijo...

En ello estamos, Anusky, en ello estamos, viento en popa a toda vela (espero).

:-)

Miguel Baquero dijo...

Que tengas buena travesía, y te repongas cuanto antes

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Miguel, cada día estoy un poco mejor y más confiado. Hoy he tomado una copa de vino que, con mi olfato recuperado, me ha sabido a gloria, y eso que era una crianza normal y corriente, de supermercado.

Carmen dijo...

La primera vez que monté en un barco, el capitán-dueño me explicó que en un barco era imprescindible mantener el orden. Cada cosa en su sitio, esto es muy pequeño, la organización es primordial. Me pareció una idea algo "cuartelera", pero entendí que era lógico.

Algunos años más tarde, ante la inmensidad de una soledad poco gobernable, me impuse la disciplina del barco para poder habitar mi propia casa sin volverme loca.

Para mí un barco es eso: orden, organización, espacios optimizados, inteligencia espacial, practicidad y sensatez. O sea, calma, serenidad, confort, respiro.

O sea, que lo interesante de un barco también consiste en estar dentro. Y si además navegas, pues genial.

Jesús Miramón dijo...

Totalmente de acuerdo, Carmen. La idea de mi casa como un barco me acompaña desde siempre. Hasta mis cortinas, cuando sopla el viento, gualdrapean.