miércoles, 20 de julio de 2011

201

Cuando uno gira alrededor del mundo está condenado a quedarse varado, una y otra vez, en el mar de los Sargazos.

7 comentarios:

NáN dijo...

Perdona, Jesús, que haga este post un poco mío.

¡Día 201 del año! Y el 1 de enero me rompí la vértebra que no se quiso curar sola, como las otras dos que me había roto años atrás.

Y al leerte, he comprendido que estoy atrapado en ese mar que tanta grima daba en las lecturas juveniles.


201 días ya de disfunciones. ¡¡Se acabó!! Quiero un machete para abrirme camino hasta un barco que me lleve a tierra firme con sol y con ganas.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Chicos, no vale lamentarse del parón ni ser exagerados.

Él año pasado, el día de mi cumple tuve una recaida del accidente. Todos los invitados a mi fiesta comíendose MI tarta y yo en el hospital durmiendo. Al día siguiente me enseñaron las fotos los caraduras.

Pensé que no volvería andar y hoy doy saltos y brincos deseando que llegue el día 6 del 8 de nuevo.

Sonreid un poquito. La vida, a pesar de los pesares es muy bella

Un cálido besitos a los dos.

Luna

Angela dijo...

¿Por qué?

Jesús Miramón dijo...

¡Día 201 y hoy 202! 2011 no corre, se precipita. Querido Nán, te acompaño con mi propio machete. ¿No hueles la cercanía del mar? Está al otro lado de toda esta jungla. Vamos.

Jesús Miramón dijo...

Gracias por los ánimos, Luna. Y no, no hay que ser exagerados (otra tentación que vencer). Un beso.

Jesús Miramón dijo...

Ángela, porque girar alrededor del mundo significa volver a doblar el cabo de Hornos, volver a atravesar el océano Pacífico, cruzar el cabo de Buena Esperanza, el Atlántico y, probablemente, detenerse temporalmente en el mar de los Sargazos (al menos eso le pasaba al capitán Trueno).

Pero bueno, en realidad el mar de los Sargazos es uno de mis mitos personales. Si en el buscador de Las cinco estaciones pones "Sargazos" te salen un buen número de entradas que hacen referencia a ello. Para mí es una metáfora de la falta de creatividad, de la calma chica que a todos nos sucede alguna vez, un cementerio de barcos, un lugar mágico y detenido en el tiempo, un cerebro vacío, un desierto. Lo dicho: una metáfora.

Ángela dijo...

Gracias por la explicación, Jesús. Es que yo no estoy familiarizada con el capitán Trueno, no he leído sus historias. No entendía la metáfora. Ahora entiendo lo que quieres decir.