miércoles, 27 de julio de 2011

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1.

Sueño que vengo a Zaragoza y no reconozco la ciudad. Conduzco a través de barrios insólitos extraviándome cada vez más entre calles estrechas y adoquinadas, como un ratón en el laberinto que lo guía hacia la trampa. Una voz dice dentro de mi cabeza: «Busca el río, eso te ayudará», pero no lo encuentro, ni siquiera lo presiento en el aire. Estoy perdido.

2.

Después de la consulta médica en la que me comunican que ya estoy curado y puedo hacer vida normal, Maite y yo volvemos a casa caminando por la Avenida Universitas. El día es precioso y la temperatura todavía mejor, veintiocho grados a las dos de la tarde. Cuando enfilamos la cuesta de nuestra calle tres cotorras de plumaje verde nos sobrevuelan chillando.

11 comentarios:

Carmen dijo...

Eso es que te daban la bienvenida y la enhorabuena.

Ángela dijo...

Felicidades.

Jesús Miramón dijo...

Carmen, Ángela, muchas gracias.

:-)

starfoxu dijo...

Me alegro de que tu recuperación haya llegado a buen puerto, ahora te mereces unos días de vacaciones al lado del mar para poder recuperar el olor a costa o en la montaña y embriagarte de la infinidad de olores que se pueden percibir a esas alturas.

Saludos y disfruta.

Jesús Miramón dijo...

¡Gracias, starfoxu! La verdad es que tengo unas ganas tremendas de nadar en el mar.

A filla do mar dijo...

Enhorabuena, Jesús.

Un beso.

Jesús Miramón dijo...

Muchas gracias, M. (ya de vuelta en Binéfar).

Un beso.

Anusky66 dijo...

que maravillosa noticia que ya estes recuperado!!!

Unbesazo

Jesús Miramón dijo...

Muchas gracias, Anusky. Un beso.

Petrusdom dijo...

Me alegro que tu enfermedad haya tenido un final feliz. Cuando voy a Zaragoza, la ciudad de mi juventud, también me pierdo pero siempre encuentro el Ebro.
Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Hola, Petrusdom, el sueño era angustioso, aquella ciudad no se parecía en nada a Zaragoza y las calles cada vez eran más estrechas, más angustiosas. Cuando he despertado me he sentido tan aliviado. Gracias y un abrazo.