sábado, 30 de julio de 2011

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Después del ensayo vamos al Chanti a tomar una copa. El día ha sido muy caluroso pero la noche es fresca y agradable. Nos sentamos en la terraza y pedimos las bebidas. Hablamos de esquimales, de películas, de la familia real española (menos mal que no había un policía cerca), de viajar solos o en compañía, hablamos de Berlín, de París, de Londres, de Venecia. Me siento tan feliz de volver a estar aquí con mis amigos. Cuando queremos darnos cuenta somos los últimos del bar y los camareros han empezado a recoger. Algunas de mis compañeras tienen frío.

6 comentarios:

giovanni dijo...

Me gusta leer otra vez sobre el después del ensayo en Chanti, no tanto por lo que pasa sino por como cuentas lo que pasa. Y esa frase de que algunas de tus compañeras tienen frío abre un espacio grande que no se deja definir, ni cerrar.
En el vídeo "Tropea, visto dal Palazzo Mirabelli", que colgué en mi blog, creo que te gustarán los pájaros volando entre los palazzi y sobre el mar.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Tu poema, tu vídeo, me ha gustado muchísimo. La vida sucediendo, un vistazo a la verdad sencilla del tiempo. Yo aspiro a lo mismo cuando escribo. Un abrazo muy fuerte.

Portorosa dijo...

Oh, mi querido Chanti...

;)

Jesús Miramón dijo...

Estas noches de verano su terraza está siempre llena de gente :-)

NáN dijo...

Quedarse hasta que algunos tienen frío. Deliciosa normalidad.

Un abrazo

Jesús Miramón dijo...

Dichoso tesoro el de la normalidad. Un abrazo.