domingo, 31 de julio de 2011

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Leí que el mapa del universo, con sus filamentos y nudos compuestos de millones de galaxias, se parecía mucho al de las conexiones neuronales de nuestro cerebro. No me sorprendió lo más mínimo.

3 comentarios:

Elvira dijo...

Macrocosmos, microcosmos. Un beso

Aroa dijo...

somos polvo estelar

Jesús Miramón dijo...

Para contestar vuestros comentarios he ido a buscar «Cosmos», de Carl Sagan, el libro que se publicó basado en su famosa serie, y sin darme cuenta he pasado el día releyéndolo. Sagan escribe: somos algunas de las cosas que los átomos de hidrógeno hacen si se les da quince mil millones de años de evolución cósmica. Y un poco más adelante: somos sustancia estelar que medita sobre las estrellas; somos conjuntos organizados de decenas de miles de billones de billones de átomos considerando la evolución de los átomos y rastreando el largo camino a través del cual llegó a surgir la consciencia en la Tierra. Sí, polvo estelar.

Un beso para ti, Elvira, y otro beso y feliz cumpleaños cósmico para ti, Aroa, un conjunto de átomos en la flor de la vida.