lunes, 1 de agosto de 2011

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También nuestra vida o, mejor dicho, la suma de sus acontecimientos grandes y pequeños, la suma de nuestras decisiones grandes y pequeñas, la suma de los encuentros fortuitos y los empeños obsesivos, los viajes, las dudas, los retrocesos, los vertiginosos saltos al vacío, los mares de los sargazos, la suma de tanta exploración, tantos recuerdos, la esperanza, la imaginación de un futuro por escribir; también, sí, nuestra vida crece y serpentea y tantea con sus zarcillos, hilos de sangre sobre la arena, acequias cantarinas, cirros, huellas digitales, telas de araña, las ondas concéntricas que en el charco del camino del campo causará aquella gota de lluvia, aquella única e irrepetible gota de lluvia que caerá lentamente en medio de la tormenta.

4 comentarios:

Paco Principiante dijo...

Qué manera más exquisita y hermosa de inaugurar el mes, Jesús.
Como la vida misma, si nos lo proponemos.

Jesús Miramón dijo...

Gracias, Paco. Agosto ha comenzado, ya corre, se precipita hacia septiembre. Un abrazo.

Elvira dijo...

Disfrutando una vez más de cómo nos cuentas la vida, Jesús.

No te quejarás de este verano, ¿eh? Hace una temperatura agradabilísima comparado con otros años.

Besos

Jesús Miramón dijo...

¿Cómo voy a quejarme? Ahora mismo firmaba porque todos los veranos fueran como el de este año (aunque hoy está apretando de lo lindo, menos mal del aire acondicionado). Un beso.