sábado, 6 de agosto de 2011

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Mi cerebro es el desierto de Gobi. El viento sopla sobre los fósiles de dinosaurios.

4 comentarios:

Ángela dijo...

Ese viento ¿es caliente o te refresca un poco la sesera? ¿Por qué has elegido Gobi? ¿Has estado alguna vez en el desierto?

Jesús Miramón dijo...

Es un viento caliente, de los que hacen hervir la sesera como si fuese un pollo en el horno. ¡Ah, y yo he vivido en el desierto! ¿Alguna vez has pasado por Zaragoza?

nán dijo...

Y yo que me paso el día apagando la calefacción que Lola enciende, y me pongo jersey en la habitación en la que leo, y salgo con chaqueta a tomar vinos.

Mal repartido está el mundo, amigo mío.

Jesús Miramón dijo...

¿Apagando la calefacción? ¿Con un jersey en la habitación? Madre mía, qué envidia.

De todos modos cuando hablaba de mi cerebro convertido en un desierto no me refería tanto a la temperatura como a la despoblación.